Juan Pablo Russo
04/07/2012 13:59

Tierra de los padres (2011), segundo documental de Nicolás Prividera (M, 2007), indaga sobre la historia argentina a través de las voces de quienes la escribieron, tomando el aristocrático cementerio de la Recoleta como un símbolo de la patria.

Tierra de los padres

(2011)

Nicolás Prividera ubica físicamente la trama de su nuevo documental dentro del cementerio de la Recoleta, espacio donde se encuentran los cuerpos de la gran mayoría de los fundadores de la nación. Narrativamente construye el relato con fragmentos de textos pertenecientes a dichos próceres que son leídos por diferentes personajes, en la mayoría de los casos, en las tumbas de quienes los concibieron.

El film comienza con el Himno Nacional Argentino y un montaje rabioso de los momentos más violentos de la historia argentina, algunos familiares como los asesinatos de Kosteki y Santillán o diciembre de 2001. Introducción vertiginosa y potente que prepara al espectador para sumergirlo hacia un rumbo mucho más apacible y moroso desde lo cinematográfico, pero tan potente como esas primeras imágenes desde lo narrativo. Una sucesión de textos que van poniendo al descubierto la violencia de quienes en muchos casos son considerados los héroes de la patria.

En paralelo con los textos, Prividera conduce al espectador por la necrópolis porteña entablando un paralelismo con la nación. Hay en cada elección, en cada plano, en cada secuencia una clara alegoría a república que nos ayuda a entender por qué somos como somos. Un cementerio puede ser el reflejo de un pueblo y eso es lo que el realizador logra mostrar en Tierra de los padres.

Para algunos Tierra de los padres puede resultar molesta en su concepción, morosa en su temporalidad, reiterativa en su forma, si es cierto que con una duración menor  ganaría en fuerza y solidez, pero privarse de una película de esta naturaleza es un pecado que ningún argentino debepermitirse en esta vida (ni en otra). Un film que no puede ni debe pasar inadvertido.

8.0

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