Juan Pablo Russo
22/05/2012 18:54

Dreileben (2011) es un tríptico conformado por tres películas, independientes entre sí y que pueden ser vistas de manera aleatoria, de los realizadores alemanes Christian Petzold, Christoph Hochhäusler y Dominik Graf. El nexo está dado a partir de la fuga de un peligroso asesino y desde ese hecho se da rienda suelta a otras historias paralelas.

Dreileben: Un minuto de oscuridad

(2011)

Así con en nuestro país surgió a partir de mediados de los 90 una corriente estética denominada Nuevo Cine Argentino, en Alemania, apareció en esa misma época, la llamada Escuela de Berlín, integrada por noveles directores cuyas carreras se hacían cada vez más visibles en el circuito de los festivales. De esta corriente salieron Christian Petzold, Christoph Hochhäusler y Dominik Graf quienes en 2006 comenzaron a intercambiar una serie de correos electrónicos sobre algunas ideas del cine que querían hacer de ahora en más y sus relaciones con los géneros. Un año más tarde la revista especializada Revolver publicaba esos mails y en 2009 se hacía realidad el proyecto de filmar tres historias diferentes pero ambientadas en un mismo tiempo-espacio y con un mismo hecho central que las encadenara. Así nacío Dreileben, tres relatos situados en un pueblo imaginario, como el Twin Peaks de David Lynch, durante un cálido verano y un asesino prófugo buscado por la policía. De ahí en más cada uno dejó volar su imaginación para crear su propia historia, sin traicionar al público ni a la crítica que los seguía.

En su conjunto el tríptico tiene una duración de cuatro horas y media pero cada película funciona de manera independiente de la otra, a pesar de que se sigue la estructura de los films coral donde hay entrecruzamiento de personajes y puede que algún hecho puntual se resuelva dentro de otra de las historias.

El primero de los films que integra el tríptico, y sin duda el más potente, es Dreileben: Algo mejor que la muerte, escrito y dirigido por Christian Petzold. La historia es una versión libre del mito de Ondine en el que un estudiante de medicina rechazado por la mujer que ama vive una tumultuosa relación con una camarera de hotel al punto de jugar con la vida y la muerte.

Dreileben: No me sigas, el film dirigido por Dominik Graf, es el segundo componente del tríptico y en él se narra la conflictiva relación, a modo de thriller psicológico, entre dos mujeres, amigas del pasado, que vuelven a reencontrarse cuando una es convocada como psicóloga de la policía para ayudar a resolver el caso del asesino prófugo. Antiguas y nuevas rivalidades saldrán a la luz, aunque en realidad nadie se dé aludido de lo que les sucede en su interior.

La tercera y última parte la conforma Dreileben: Un minuto de oscuridad, de Christoph Hochhäusler, centrado en el investigador del caso policial y el asesino prófugo dentro de una especie de western urbano alemán mezclado con thriller.

Si bien es cierto que cada película funciona por sí sola hay una serie de elementos que servirán de unión entre cada una de ellas, más allá de los personajes ubicados en un mismo tiempo y espacio. Cada uno de los realizadores utilizó pequeñas sutilezas que servirán como puntos de contacto y que harán que el espectador quiera seguir las historias restantes para armar una sola película.

Dreileben fue un proyecto único, tanto en su génesis como en su realización -producido por tres cadenas de televisión (WDR, BR y ARD Degeto)- que se permitió experimentar sobre el lenguaje cinematográfico y concretar así un trabajo que rompío con las canones preconcebidos sobre lo que es el cine y lo que debe ser (o se debe hacer).

8.0

Comentarios