Juan Pablo Russo
06/02/2012 16:33

Luego del éxito de la saga de Harry Potter, Daniel Radcliffe prueba suerte con un personaje distinto al que lo llevó a la fama. Sin mucha suerte en la elección, el ex aprendiz de mago se juega por un film de terror psicológico que intenta ser de autor pero que termina incurriendo en una serie de clisés y lugares comunes.

La dama de negro

(2012)

El  joven viudo Arthur Kipps (Daniel Radcliffe) debe viajar por un negocio al misterioso Crythin Gifford. Dejará a su pequeño hijo con la nana y partirá rumbo al lugar asignado. Al arribar descubrirá que la  tragedia sucumbe al pueblo desde hace muchos años. Una serie de suicidios infantiles inexplicables suceden cada vez que alguien se topa con “La dama de negro”, una mujer que perdió a su hijo en un extraño episodio y cuyo cadáver nunca fue encontrado. Dice la leyenda que en señal de venganza, ella, a través de su  espectral aparición, induce a los niños a terminar con sus vidas. Es así que el abogado Kipps terminará involucrándose en el asunto intentando resolver un caso inexplicable. ¿Será posible?

La dama de negro (The Woman in Black , 2012) es una película fallida en muchos sentidos y para colmo de males también aburrida.  Más allá de la sucesión de lugares comunes en los que cae, haciendo que el terror que propone no exista ante lo previsible de su relato, también falla en el ritmo narrativo que la historia propone en donde el tiempo se vuelve moroso, algo que no le sienta bien a este tipo de relatos destinados a un público más pochoclero que intelectual. Basada en la novela de Susan Hill la transposición cinematográfica pierde a la hora transmitir suspenso, producto de sus excesivos tiempos muertos y escenas carentes de diálogos, en donde la lúgubre estética visual no alcanza para crear climas y algo de terror.

La decisión de la elección de Daniel Radcliffe, que está casi el ciento por ciento de la película en pantalla y más de la mitad en solitario, se debe sin duda a poner la historia al servicio de un actor capaz de llevar a las salas a un público cautivo que lo sigue a él más allá de Harry Potter, y que el género elegido podría ayudar. Pero, ¿es la decisión adecuada  o una nueva sucesión de fracasos de otro actor absorbido por un personaje? Para ser sinceros, su actuación, algo inexpresiva, está muy lejos de lo que se espera,  pero para justificarlo digamos que se debe más a una decisión del director James Watkins que a lo que el joven actor puede dar como intérprete.

Aunque La dama de negro no será más que un paso en falso en la incipiente carrera actoral de Daniel Radcliffe seguimos apostando  y le vamos a dar una nueva oportunidad. Una mala elección, una mala película y un director que quiso hacerse el intelectual consiguiendo aburrir más que entretener.

2.0

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