Juan Pablo Mazzini
15/12/2011 13:14

Tercera parte de la saga Bloodrayne, basada en el video juego homónimo, que vuelve a tener como protagonista Rayne, la mujer mitad humana y mitad vampiro. Mientras que la primera parte transcurría en la Rumania del 1700, y la segunda en el salvaje oeste; esta vez el director Uwe Boll traslada los hechos de la trama al cruento contexto de la Segunda Guerra Mundial.

Bloodrayne 3: La sangre del Reich

(2010)

En un enfrentamiento con un convoy de soldados alemanes, Rayne (Natassia Malthe) contagia accidentalmente sus poderes al comandante Ekart Brand (Michael Paré), un despiadado oficial nazi. Conciente de sus nuevas capacidades, y asistido por un inescrupuloso científico de la SS (un muy logrado Clint Howard), Brand intentará apoderarse de la sangre de Rayne para dar vida eterna a Adolf Hitler y desarrollar un ejército de soldados-vampiro. Rayne, junto un grupo de resistencia antinazi, deberá evitar que Brand lleve a cabo su siniestro plan antes de que sea demasiado tarde.

Si se considera al material como un producto de puro entretenimiento, es posible hallar unas cuantas virtudes en Bloodrayne 3: La sangre del Reich: Hay tiros, sangre en cantidades, persecuciones, peleas bien coreografiadas, un par de actores de culto del lado de los malos, y varias vampiras voluptuosas al natural.

Si a eso agregamos su buen trabajo fotográfico, su correcto diseño sonoro, y sus efectos especiales bastante aceptables, la cosa parecería tomar aún más color. Pero una vez dentro del terreno del guión, corremos el riesgo de que este panorama preliminar pueda cambiar dramáticamente. Si bien el relato se comprende con claridad y pretende tener cierta lógica, por momentos cae en situaciones de incoherencia al filo del absurdo. En primera medida, no queda del todo claro porqué a Rayne, una cazadora de entes sobrenaturales, le da por matar nazis. Es lógico que lo haga luego de la transformación de Brand, pero no antes. Si bien una voz en off pretende explicar sus motivaciones, la misma no resulta del todo convincente.

Tampoco es posible justificar porqué Rayne y el líder de la resistencia; al encontrarse prisioneros de los nazis, juntos y completamente desatados; optan por dar rienda suelta a sus más bajas pasiones, en lugar de buscar alguna manera de escaparse, e irse a hacer zaguán a algún lugar más cómodo y menos peligroso. Y ni hablar del hecho de que Rayne pueda correr, saltar, y liquidar nazis a espadazo limpio, sin que se le escape absolutamente nada del generoso y por demás ajustado escote que lucirá a lo largo de toda la película.

De todos modos es justo destacar que más allá de sus baches argumentales, sus actuaciones desparejas, y sus personajes estereotipados y unidireccionales; Bloodrayne 3: La sangre del Reich resulta un material que logra divertir, funcionar y entretener aún a pesar de sí mismo. Y probablemente eso sea parte fundamental de su encanto.

Los extras incluyen fichas, fotos y avances de otros títulos.

6.0

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