Lucia Roitbarg
07/12/2011 00:33

El gato con botas es originalmente un personaje de un cuento popular europeo. Adaptación va, adaptación viene, en la actualidad sale otra vez a la fama gracias a Shrek 2 (2004). Aquel agraciado y españolísimo gato fue interpretado por Antonio Banderas y, para qué lo vamos a negar, se merecía tener su propia película. Para todos los que se quedadon con las ganas, aquí llegó su momento. Sin embargo, para otros un protagónico quizás sea demasiado. Pero, ¿quién le puede decir que no a un gatito capaz de estremecer con su mirada hasta el más insensible villano?

Gato con Botas

(2011)

La escena inicial nos introduce a un habilidoso y suspicaz personaje que vive fuera de la ley buscando riqueza. Al poco tiempo el gato se encuentra con El huevo (Zach Galifianakis), un viejo amigo -y sí, literalmente un huevo- y su compañera Kitty (Salma Hayek), una sensual y valiente gata. Estos dos fueron a su encuentro para convencerlo de ir en búsqueda de los frijoles mágicos y los huevos de oro, al parecer unos tesoros invaluables. El gato fue, en un pasado, traicionado por quien él consideraba su hermano, el Huevo, y por eso no accede de inmediato. Por él fue deshonrado frente al pueblo y a su madre postiza, y todavía intenta redimirse. Pero claro que, finalmente, es convencido por la linda gatita y así al film no le falta nada: aventura, romance, traiciones y caídas libres en 3D al por mayor.

Un personaje salido de Shrek 2 tiene algo prometedor. Aquel film manejaba mucho la parodia, tanto de otros cuentos infantiles como de la vida real. Pero ese ingenio no se traslada fácilmente como el personaje. Eso lo omitieron los realizadores. Por eso es necesario advertir a quienes gustaron de la película del ogro que no esperen los mismos resultados. Esta vez los niños saldrán más satisfechos de una película de animación bien hecha, con muchas escenas para el lucimiento del 3D y una historia simple.

Ahora bien, si de textos que refieren a otros textos se trata, sí se puede relacionar con Shrek 2. No solamente porque el gato con botas es interpretado por Antonio Banderas sino que, además, este simpático y viril felino tiene más de una similitud con el personaje del Zorro, también interpretado por el español. Y las similitudes no se intentan ocultar. Tantos elementos conocidos pero poco reformulados terminan por achatar una película que podría haber continuado la línea humorística de Shrek (2001). Si la originalidad no estaba en los personajes, al menos la historia podría tener mayor vuelo o ingenio. ¿O será que para eso tendremos que esperar la película del burro?

6.0

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