Ezequiel Obregón
31/10/2011 12:14

En Antes del estreno (2010), Santiago Giralt (experimentado guionista y  realizador de Toda la gente sola, 2009) expone las incertidumbres de una actriz que está a punto de estrenar Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, en el papel de Nora.

Antes del estreno

(2010)

En el cine, bien sabemos, el movimiento resulta esencial. Es aquello que le otorga autonomía por sobre la fotografía, y lo que –además- permite poner en juego nuevas formas de expresión. En Antes del estreno, Giralt pone a Juana (Erica Rivas) como eje de todo desplazamiento, pero a medida que el relato avanza sabremos que también importan mucho sus movimientos “interiores”, su drama interno. Tal vez por ello el director eligió a la obra del noruego Henrik Ibsen como la que Juana estrenará. Un clásico en donde una mujer, Nora,  teje en su interior una compleja red de sentidos que eclosionan en el célebre portazo final. Movimiento externo e interno, entonces, como principal soporte dramático. 

Por otra parte, la película también se valida en el trabajo que emprendió Giralt (como director, pero también como guionista) reelaborando la estética del gran John Cassavetes, particularmente el de Opening Night (1977). Vemos, entonces, un movimiento abrupto en el devenir del relato, como si los personajes fueran “llevados” por la acción y no viceversa. Y algo de ello ocurre en Juana (una suerte de Gena Rowlands vernácula), tan ególatra como frágil, siempre al borde del estallido con un inseparable cigarrillo y todo el alcohol que sea necesario para apagar la ansiedad.

Abriendo el panorama detrás del personaje, Antes del estreno, además de ser un ejercicio de estilo, es una película que recorta sus conflictos en un grupo generacional (los de “treinta y pico) específicamente ligado al arte. Circulan algunos amigos (entre ellos, uno interpretado por Rodrigo de la Serna), y una periodista a la que Mónica Vila le da un toque bizarro. Y como centro gravitacional, además de Juana, está su marido, Román (Nahuel Mutti). Un director de cine con el que su mujer quiere trabajar, aunque los hilos de la pareja –se verá- no parecieran ser demasiado sólidos.

Resulta paradójico que con tamaño referente cinematográfico la película de Giralt se condense en 21 planos y 18 escenas, en un único espacio: una casa quinta. Pero es precisamente a través de esa economía en donde Antes del estreno deviene en un relato fluido, con consistencia dramática y coherencia estilística, por momentos hilarante y de un magnetismo embriagador (¿de qué otro modo podría ser?). La mayor prueba de este sostenido interés radica en las variaciones de la percepción que tenemos sobre Juana, personaje que por momentos roza una antipatía pura y dura, pero que deja entrever una zona frágil. Sólo una actriz extraordinaria como Erica Rivas podía dejar una profunda verdad en medio de tanto homenaje.  También es elogiosa la química (lógica) que tiene con Miranda de la Serna, hija en la vida real y la ficción. Pero el verdadero hallazgo es Nahuel Mutti. Con su mirada pone en evidencia toda la melancolía y desazón que su criatura carga.

8.0

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