Juan Pablo Russo
26/10/2011 15:50

El director chileno Andrés Wood reconstruye en Violeta se fue a los cielos (2011) el período quizá más tortuoso de la vida de la popular cantante Violeta Parra, personificada de manera sorprendente por la actriz Francisca Gavilán (protagonista de Ulises (2011) junto a Jorge Román).

Violeta se fue a los cielos

(2011)

Violeta Parra fue una legendaria cantante chilena cuya discografía incluye éxitos como Gracias a la vida o A mi casa llega un gato. Ella hoy es un ícono de la música popular latinoamericana cuyo compromiso político y social resulta incuestionable. Pero el film de Andrés Wood (Machuca, 2004; La buena vida, 2008) toma otros carriles y se centra en aquellos fantasmas que martirizaban a una mujer que decidió ponerle punto final a su existencia cuando apenas tenía 50 años. Fue el punto final de la vida tortuosa que siempre acompaña a los grandes artista de todas las épocas.

Violeta se fue a los cielos sigue la estructura de una biopic pero se aleja del clasicismo. Sus puntos de comparación están más cercanos a I’m not there de Todd Haynes (2007) o Control de Anton Corbijn (2007) que al Ray de Taylor Hackford (2004) y no por las temática sino por la forma. Wood utiliza un relato carente de linealidad en el que la historia va y viene casi permanentemente, utilizando diferentes temporalidades que provocarán rupturas narrativas. Esto hace que se necesite de un espectador activo para armar la trama como si se tratara de un rompecabezas.

Cuando se interpreta a personajes reales muchas veces se cae en la copia o la clásica imitación, algo que Francisca Gavilán evita en todo momento. La construcción de la cantora es antológica al punto de que es ella misma quien interpreta las canciones del soundtrack del film. Los matices que emplea, el sufrimiento que transmite cada uno de sus gestos, la naturalidad de sus movimientos y el tono de voz logran que uno vea a la propia Violeta pese a que estamos frente a otra presencia física y espiritual.

Violeta se fue a los cielos no es un film clásico, más bien todo lo contrario. Hay saltos narrativos, elipsis temporales, fragmentación del relato, hay una búsqueda de un estilo personal que sin duda Andrés Wood supo encontrar y Francisca Gavilán corporizar. Un acercamiento a una artista desde una óptica que el cine pocas veces se anima a utilizar.

6.0

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