Emiliano Basile
09/08/2011 14:23

Frank Darabont ya había adaptado en otras ocasiones al escritor Stephen King, incluso esas adaptaciones fueron sus mejores y más recordadas películas: Sueños de Libertad (The Shawshank Redemption, 1994) y Milagros Inesperados (The Green Mile, 1999). Y si algo tienen esos films en común es que no son relatos de terror, género en el cual se especializa el escritor, sino relatos con tintes fantásticos pero con un final esperanzador. En La Niebla (The Mist, 2007), Darabont se limita a la novela de terror pesimista del autor de El resplandor (The Shining, 1980).

La Niebla

(2007)

La historia de la niebla que azota a un pueblo ya fue retratada por John Carpenter en 1982, pero en aquella película la explicación del mal que venía oculto en ella surgía de una leyenda ancestral. Aquí el germen parece ser el mismo ser humano y sus errores.

La historia viene así: en un pueblo misteriosos sucesos acechan a los vecinos, los problemas se van agravando y se reúnen como todas las mañanas, en el supermercado para hacer las compras diarias y comentar lo sucedido. Allí serán invadidos por la niebla y los males que ella trae consigo al punto de quedar en cautiverio tratando de sobrevivir tanto de la niebla como de ellos mismos.

Una idea interesante aunque moralista, podría ser que los errores de cada individuo son los que generan la maldición que trae la niebla, pero no todo es tan bien logrado. Los diálogos rozan lo inverosímil y los efectos especiales de “las criaturas” -están entre el 3D y el látex- por momentos similares a Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979) y hacia el final emparentados con los vistos en Guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005) con Tom Cruise.

Pero más allá de esto, el film entretiene y destaca que el sentido de autodestrucción del ser humano es más peligroso que cualquier plaga, maleficio o monstruito que ande acechando oculto en la niebla.

6.0

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