Juan Pablo Russo
22/07/2011 15:50

Cada día le resulta mas difícil encontrar un rumbo definido al vapuleado cine argentino, no sabe muy bien hacia donde quiere ir, y ante esa dificultad, la mayoría de las veces, el público le huye desenfrenadamente casi sin explicación alguna. Motivos para no enamorarse (2008) tiene esa contrariedad, una película que no sabe adonde ir pero que tiene todo para ser una gran película, una historia que lamentablemente nunca encuentra el camino correcto.

Motivos para no enamorarse

(2008)

Celeste Cid personifica a Clara, una telemarketer que busca el amor desesperadamente y, ante una infidelidad de su pareja con su mejor amiga, se evade en la casa de otra amiga para terminar viviendo con Teo (Jorge Marrale) un vecino solterón, obsesivo y gruñón. Entre ambos, previsiblemente, nacerá el amor y, a pesar de la diferencia generacional, comerán perdices sobre el final de la historia.

La película de Mariano Mucci (El boquete, 2006) esta estructurada como una comedia romántica lineal aunque, su peor obstáculo, es la falta de definición en un género puro. La misma también podría encuadrarse como un drama, un melodrama o una comedia rosa ya que a medida que transcurren las escenas el relato va mutando constantemente. Ante ese conflicto se hace muy difícil llegar a acoplarse con la historia, perdiendo la atención fijada en ella.

Celeste Cid, en su debut cinematográfico, sale airosa como la partenaire del siempre correcto Jorge Marrale, el director hizo más foco en los personajes que en la puesta en escena. Estos están construidos de manera realista, llegándonos a identificar con los mismos en muchas de sus actitudes, aunque para ello optó por primeros planos y planos generales sin lógica ni cohesión alguna. Ciertas efectos del montaje remiten a video clips, siendo injustificado desde el relato dicha elección.

Una banda de sonido que incluye desde temas de Andrés Calamaro a Fabiana Cantilo realzan el carácter pop de la trama, acompañada con la elección de un vestuario retro ("Me gusta comprar ropa de segunda mano" dice Clara), la escenografía años 50 -aunque muestra cierto desuso y decadencia  se realza en el uso de  colores estridentes- y algunos elementos kitsch que utilizan los personajes como el molinete luminoso con el que juega Clara.

Motivos para no enamorarse remite más al cine comercial con cierto rigor artístico que al Nuevo Cine Argentino. Mariano Mucci se acerca más a Juan Taratuto (Un novio para mi mujer, 2008) o Daniel Burman (El nido vacío, 2007)) que a Lucrecia Martel (La mujer sin cabeza, 2008), aunque estos sean casos extremos y casi paradigmáticos.

Motivos para ser una gran película había de sobra, lastima que nunca encontró su rumbo y terminó siendo una película más que, dentro de la mediocre cantidad de estrenos nacionales recientes, se puede ver, y eso es un mérito.

6.0

Comentarios