Juan Pablo Russo
12/07/2011 14:13

Imaginemos un mundo en el que las plantas atacan a los humanos, inhibiendo a cada uno de los habitantes del planeta, su instinto más básico: el de la supervivencia. Imaginemos que un grupo terrorista lanza al aire una bacteria que ataca a las personas llevándolas hacia el suicidio. Imaginemos todo esto en una película M. Night Shyamalan, apostando a que el director de Sexto Sentido (The Sixth Sense, 1999) vuelve a su mejor época. O mejor, no imaginemos nada, ya que por el momento, toda nuestra imaginación resultará improbable.

El fin de los tiempos

(2008)

Shyamalan lejos está del período en el que su cine conjugaba las ideas con el estilo para brindar, de esta forma, el mejor entretenimiento anexando una cuota de cine de autor. Con La Dama en el Agua (Lady in the Water, 2006) se presentía que este director de origen hindú nacido en Filadelfia, venia en caída libre. El fin de los tiempos (The Happening, 2008) no solo confirma esta hipótesis claramente, sino que además genera dudas acerca del futuro del ex niño prodigio de Hollywood.

Los Estados Unidos, post 11 de setiembre, está siendo atacado por una bacteria que produce, primeramente, incoherencia en el habla, provocando segundos mas tarde la autodestrucción de las personas, ya sea por medio de la muerte o la mutilación preconcebida, sin saber si es algo artificial o natural. Para ello, el realizador, utiliza una serie de imágenes abusando de cierta explicites en el regodeo de la violencia. Esto puede tomarse como una critica a la morbosidad generada en el uso de la información por parte de los  medios de comunicación, sobre todo en la utilización de imágenes caseras, tomadas por simples personas con sus cámaras y teléfonos celulares. Un claro ejemplo puede apreciarse en la escena de la mutilación humana provocada en la jaula de los leones, no dejando en claro la ideología del filme, generando mas contradicciones que certezas.

Esta contradicción latente estará presente de forma continua en toda la realización, evitamos los golpes bajos o no. Naturalizamos las actuaciones o las estereotipamos (Mark Wahlberg esta tan acartonado que hasta parece que la incomodidad de su personaje se transmite fuera de la pantalla). Hacemos una película en contra de los estudios o con el convencionalismo que ellos nos imponen. La encuadramos como un filme de ciencia ficción o es un thriller evolucionado hacia el melodrama. Shyamalan tiene un problema y es que no encuentra el rumbo. Como una ensalada, el exceso de ingredientes convierte a la realización en una imitación esquiva.

Sin duda El fin de los tiempos lejos está de ser una gran película, su cercanía con La guerra de los mundos (War of the worlds, 2005) de Steven Spielberg es tan inmediata que por momentos las imágenes confluyen en nuestras mentes produciendo confusión acerca de qué es lo que estamos viendo. Hasta los encuadres resultan análogos, sobre todo en las escenas del Central Park.

Imaginemos los tiempos en que M. Night Shyamalan realizaba buenas películas, ese tiempo lejano que valga la redundancia, lejos está de volver, al no ser que este prolífico director vuelva a recuperar su Sexto Sentido, si no es que lo perdió para siempre.

2.0

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