Juan Pablo Russo
13/06/2011 19:42

Olivier Assayas ofrece, a partir de Carlos (2010), su mirada sobre el terrorismo de estado narrada como si fuera una película épica del cine “old schoool” que deviene en un apasionante thriller político. El resultado: una obra maestra que no da respiro.

Carlos

(2010)

Carlos fue concebida como una miniserie de 333 minutos para la televisión francesa, pero, siguiendo una tendencia que se está imponiendo en la actualidad, comoMisterios de Lisboa (2010) de Raúl Ruiz, se reeditó para estrenarse en salas comerciales.

La historia se centra durante un período de veinte años en los que el terrorista venezolano Ilich “El Chacal” Ramírez, un apasionado seguidor de la extrema izquierda y miembro de la Organización para la Liberación de Palestina, perpetró una serie de atentados y crímenes en diferentes partes del mundo que terminaron erigiéndolo como el extremista más buscado de su época.

Desde lo narrativo, Assayas apela a una narración clásica de la crónica gánster -nacimiento, ascensión y caída- para edificar una épica moderna que contrarresta el retrato geopolítico del terrorismo internacional con un viaje a la mente de un asesino y una desolada visión histórica que gira en torno a la utopía ideológica disipada por el color del dinero. Carlos es una road movie que abarca geográficamente el trayecto político mundial comprendido entre los años setenta y principios de los noventa a través de una docena de países, un centenar de personajes y un manojo de idiomas.

Édgar Ramírez, el actor venezolano que apareció como el antagonista de Matt Damon en El ultimátum de Bourne (The Ultimatum Bourne, 2007), es quien se mete en la piel del controversial terrorista que pasará años de su vida escondiendo su identidad, viajando de país en país y preparando sus actividades coordinadas con todo tipo de organizaciones y Estados en conflicto. La construcción del personaje es de una solvencia y convicción como pocas veces se ve en las biografías, donde habitualmente se cae en la burda copia o la imitación de lo real para evitar la creación de un personaje con matices.

Carlos es una crónica crítica y objetiva de un pasado que colisionó en un presente ideológicamente vacío y carente de utopías. Una joya del cine contemporáneo destinada a convertirse en un clásico de todas las épocas.

10

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