Juan Pablo Russo
01/06/2011 12:45

Los primeros minutos de Desbordar (2010) introducen en lo que pareciera ser una película atractiva: Planos de una rigurosa construcción estética sumergen al espectador en las entrañas de un manicomio dan a suponer que vendrá una rica historia. Pero por desgracia todo se desvanece ante una puesta añeja que pretende más de lo que puede dar.

Desbordar

(2010)

El film nos sumerge a finales de la década del '80, cuando un grupo de profesionales de un neuropsiquiátrico y un grupo de internos crean la revista Desbordar. A partir de ahí, Alex Tossenberger (Gigantes de Valdés, 2007) pone en crisis el sistema manicomial argentino, mostrando cómo algunos intereses económicos son más importantes que la salud mental de los pacientes.

El principal problema de Desbordar es la forma en encara la historia. Una puesta en escena que coquetea entre el cine comercial y el de autor, pero que a su vez remite más a las películas de los 80 que al cine de hoy, hacen que lo que se cuenta pierda valor cinematográfico. Resulta extraño, pero no parece una película de hoy. La dirección de actores, la musicalización, la puesta de cámaras y la ausencia de ritmo en la compaginación dan la sensación de que estamos frente a una de aquellas películas del viejo cine argentino, hoy demodé.

Hay una intencionalidad en la historia, la de denunciar el rol del Estado en lo que se refiere a salud mental y el predominio de ciertos sectores médicos hegemónicos más preocupados por el negocio generado que por una cura. Es un objetivo bastante pretencioso que se muestra con subrayados por momentos innecesarios y reiterativos.

Desde lo actoral hay un claro propósito para evitar el estereotipo y el lugar común, aunque algunas veces resulta inevitable. Lo que resulta inentendible es por qué la película se promociona a partir de Fernán Mirás y Manuel Callau cuando sólo aparecen diez minutos en pantalla. Los verdaderos protagonistas resultan ser Carlos Echevarría y Julián Doregger.

Es una pena ver cómo Desbordar se desborda por una serie de causas que se podrían haber evitado. Ellas hacen que una historia cargada de buenas intenciones dé como resultado una película fallida, arcaica y algo pretensiosa.

4.0

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