Juan Pablo Russo
15/04/2011 14:15

La mayoría de los directores buscan en el cine una forma de experimentación o expresión. Hay quienes se van hacia el clasicismo, quienes buscan innovar, quienes siguen corrientes estéticas y quienes no saben que quieren hacer. El caso de Vete más lejos, Alicia (2010) es precisamente, no se sabe que se quiso hacer.

Vete más lejos, Alicia

(2011)

Alicia (Sofía Espinosa) es una joven mexicana que está viviendo Buenos Aires, estudia acrobacia, rompió con su novio y parece no hallarse. Todo supone ser que viajó desde México huyendo de sí misma y que en esa huída nada pudo resolver. Por eso nada mejor que irse más lejos para poder encontrarse y es así como termina en El Calafate donde, tras conocer al personaje que interpreta el argentino Martín Piroyansky, parece resolver sus problemas.

Contada de esta manera la historia no parece nada complicada y hasta interesante. Pero como del contenido a la forma hay distancias abismales,  la cinta de la mexicana Elsa Miller va va para un lado y para el otro jugando con las diferentes temporalidades sin encontrar un rumbo, al igual que la protagonista.

Formalmente el film tiene todo tipo de problemas. Planos mal construidos, un sonido en el que nada se entiende, encuadres en los que pareciera se quiere desencuadrar sin lógica alguna, una iluminación inexistente y una lista de falencias imposibles de enumerar.

Inentendible, aburrida, desprovista de profesionalismo, descuidada técnicamente y para colmo de males pretenciosa así es Vete más lejos, Alicia, un trabajo olvidable que si se lo encuentra es preferible dejarlo pasar. Una pena que Martín Piroyansky haya terminado en este bodrio que le falta el respeto al espectador.

2.0

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