Juan Pablo Mazzini
30/03/2011 20:33

Seis años y un puñado de películas pasaron desde que el realizador independiente Germán Magariños sacara a la luz Sadomaster (2005), la historia de un particular, indolente y extremadamente violento vengador. En Sadomaster 2: Locura General (2011) el director no se priva de nada, ofreciendo una película que sobrepasa ampliamente en excesos de todo tipo a su primera parte.

Sadomaster 2: Locura General

(2011)

El ultraderechista presidente Mauricio Vecqar Varela (Francisco Pérez Laguna) y su acólito Noriega (Ezequiel Hansen) están de vuelta. Logran eliminar a Sadomaster (Nicolás Fontana/Martín Gloviar) tendiéndole una emboscada. Pero ahora deberán enfrentarse a otro problema: el líder anarco-punk Zainus (Vic Cicuta) está organizando a sus hordas para derribar al poder establecido. Noriega se dispondrá a capturar a Zainus, sin saber que éste encontró la manera de revivir a Sadomaster.

Con un tono corrosivo, apocalíptico y carente de toda sutileza, Germán Magariños somete al espectador a una catarata de humor negrísimo, sangre, death metal, disparos digitales y denigrantes torturas sexuales; todo a un ritmo tan exasperante como vertiginoso. Aunque dentro de su género y propuesta la película constituye un material bien logrado, es necesario aclarar que se trata de un producto muy poco accesible, para quien no sea particularmente afecto a este tipo de cine. De hecho hay escenas que pueden resultar demasiado desagradables incluso para los fanáticos del mismo.

Pese a esto, es interesante ver cómo, entre exceso y exceso, Germán Magariños se las arregla para hacer una muy cruda y particular reflexión sobre cuestiones como el terrorismo de estado, la manipulación mediática, y los abusos de poder; sin el más mínimo reparo en señalar responsables llamándolos por su nombre y apellido. Con una trama lineal y esquemática, un correcto trabajo realizativo, una estética bien lograda y actuaciones acordes al género; Sadomaster 2: Locura General constituye una obra en la que la denuncia mordaz, el exceso, y la gratuidad constituyen calculadas y premeditadas marcas de estilo.

Si hay algo que es importante destacar es que, guste o no guste, Sadomaster 2: Locura General es un film que en absoluto pasa desapercibido. Si la primera le pareció una cachetada, ésta es una paliza.

8.0

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