Maximiliano Curcio
08/06/2010 14:14

De un fuerte sacudón, la estrella adolescente Miley Cyrus se insertó en el mundillo más comercial de Hollywood gracias a su papel de Hannah Montana, que le valió fama y adeptos. Esa carga se evidencia como lastre díficil de llevar en La última canción (The Last Song, 2010), su primer protagónico fuera de la piel de la cantante adolescente.

La última canción

(2010)

La historia nos ubica en un pequeño pueblo costero lejos de la gran ciudad, donde un padre separado intenta –no sin reproches de por medio- convivir durante un verano con su indómita hija. Se darán una oportunidad de reencuentro y reconciliación mediante un fuerte lazo de conexión que los une: la música.

Adaptada de la novela del popular Nicholas Sparks (Diario de una Pasión, Mensaje de Amor, [#Libro,57]) este drama no ha sido el mejor acierto para llevar a la figura de Miley Cyrus a la gran pantalla fuera de su Hannah Montana. Todo el desarrollo narrativo resulta forzado: ricos que sufren, pérdidas familiares y matrimonios que se destruyen son lugares comunes poco sustanciosos. La película intenta plasmar lo imperfecto, frágil e inesperado que rodea a cualquier relación afectiva. Una empresa que posee buenas intenciones pero carece de ideas claras.

La última canción incursiona con más sensiblería que sensibilidad en las cuestiones de familia, en amistades que saben perdonar, en búsquedas del primer amor, el despertar sexual y todos los secretos y complicidades que las relaciones humanas llevan consigo.

La hija del célebre cantante de country Billy Ray Cyrus parece indiscutible como icono pop adolescente. Lo cierto es que como actriz de cine, todavía tiene un largo camino por delante.

4.0

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