Juan Pablo Russo
03/06/2010 11:25

El documental de Franca González retrata de manera acertada la obra de reconocido dibujante e historietista argentino Liniers, autor de Macanudo o de Cosas que te pasan si estás vivo.

Liniers, el trazo simple de las cosas

(2010)

Una beca en Quebec (Canadá) para la realización de un proyecto une a Franca GonzálezLiniers en una misma vivienda de la ciudad del norte de América, única condición para acceder a dicho beneficio. De esa convivencia, producto de la casualidad o de la causalidad, nace Liniers, el trazo simple de las cosas (2010).

Lo que empieza siendo sólo un racconto de imágenes casuales de los momentos compartidos durante algunas semanas en la ciudad canadiense terminará por convertirse en un material único, que permitirá reconstruir la obra de un gran autor que, como sus personajes, derrocha talento y humildad.

Con las primeras filmaciones, realizadas como al descuido, Franca González regresa a Buenos Aires y se choca con lo que puede dar inicio a una película, un material interesantísimo sobre un hombre que trasciende por sobre su obra. Se reencuentra con Liniers y le cuenta sobre su proyecto: hacer una película sobre su vida. Él no parece muy convencido y rechaza la idea, pero días después le hace una contrapropuesta: “si el documental no es sobre su vida sino sobre su obra, él aceptará”. Y así comienza la historia.

La cámara sigue durante días al artista capaz de generar en segundos una historieta mientras se intercalan las imágenes con animaciones que reflejan la obra completa del autor. Así, durante más de 70 minutos conoceremos al hombre detrás de los dibujos por más que éste no haya accedido a mostrar su vida. En este caso, vida y obra van de la mano, complementándose y no por separado.

Pese a la reticencia inicial, como el trazo de un lápiz, la cámara va dibujando los momentos de la rutina de este hombrecito para presentarnos un retrato simplista pero no por eso incompleto. El trabajo, la tecnología, las ideas, los conciertos con Kevin Johansen, nos muestran a un Liniers que -como dice la directora- "se enciende junto a la luz roja de la cámara" para abrirnos su alma como la del mismo Macanudo.

Y así con sencillez, como la misma que derrocha nuestro personaje retratado Liniers, el trazo simple de las cosas nos sumerge en un mundo que, como sus historietas, tiene la dosis necesaria de todo lo que hay que tener, nada le sobra, nada le falta. Descubra el alma del artista detrás del papel.

8.0

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