Maximiliano Curcio
11/05/2010 17:20

Casi como un compendio antológico de recursos estilísticos y temáticos comunes a los films más emblemáticos de Roman Polanski, El escritor oculto (The Ghost Writer, 2009) se enmarca en un thriller que combina los elementos del policial negro y del cine político de estos tiempos referidos al complot terrorista.

El escritor oculto

(2010)

Basada en la novela El Poder de la Sombra de Robert Harris, el film combina elementos de pertinencia política actual con una trama de espionaje que le escapa a cualquier convencionalismo posible. Un escritor, de quien desconocemos su nombre es contratado para escribir la biografía (o se esconde algo mas detrás?) de un ex mandatario británico (quizás Tony Blair?), una tarea nada fácil de concretar puesto que el líder político está siendo juzgado por supuestos crímenes de guerra.

Polanski es de esos autores que hoy escasean, digno exponente de esa camada de directores europeos que desembarcaron en Hollywood en los años 70 para ofrecer un nuevo cine y vaya si lo lograron. El director polaco ha construido a lo largo de su filmografía un micromundo distorsionado y enfermizo más que identificable en sus obras donde ha depositado sus miedos, sus inquietudes, su visión del mundo, sus obsesiones. Con el oficio que le han dado tantos años de trayectoria, Polanski deja su marca en un film que poblado de atmósferas perturbadoras y un tono ciertamente opresivo.

Retratando a un personaje atemporal (El escritor fantasma), sin pasado ni futuro y destinado a negar la identidad propia, Polanski se apropia de sus pensamientos, manipula su accionar y maneja como un gran administrador los elementos del suspenso más clásico. Jugando a base de mucha astucia con la psiquis del espectador que decepciona ese peligro latente que respira la historia casi de forma instintiva. Como un testamento donde el director declara su propia biografía este escritor fantasma huye, se aísla, se repliega, se pierde en la inmensidad de un paisaje que parece una continuación de planos sucesivos en medio de la nada, sin tiempo ni espacios definidos, contraataca. El escritor anónimo padece su condición en medio de un mundo que vive de mentiras, amenazas, conspiraciones y aislamientos forzados. Un alter ego del mismísimo Polanski desafiando juicios injustos a su vida personal.

El relato intensifica a su transcurrir los niveles de intriga para transmitir de forma abrumadora y por medio de constantes paralelismos esta explosión de vértigo y tensión in crescendo, que resulta reveladora en términos narrativos de todo el potencial que el film posee. Estamos ante un thriller sutil, de esos que trabajan la dinámica de los silencios, bien a la europea y con inequívocos guiños hitchcockianos.

El escritor oculto hace caso omiso a las reglas de mercado que gobiernan hoy en día el transitado, menospreciado y repetido género del thriller más industrial. Y allí radica lo más rescatable de un film de por sí brillante: la honestidad intelectual de un Polanski que busca, persigue con ahínco un público activo, al que no le deja ver todas las cartas del juego y al que perturbará con una mirada nada complaciente. Lejos de querer menoscabar la inteligencia del espectador, esta película se apoya en la artesanía de su autor para provocar, para causar molestia, para instigar, para depositar una duda, para instalarse en las sombras de lo mas oculto del ser humano.

8.0

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