Hernán Panessi
06/12/2009 13:47

Abocado hacia el miedo más primario, respondiendo al hechizo-encanto de la proyección cinematográfica moderna, Actividad Paranormal (Paranormal Activity, 2007) refleja los percances de un matrimonio que, al mudarse a un nuevo barrio, sufre el acontecer diario de extraños fenómenos paranormales.

Actividad Paranormal

(2007)

Una joven pareja se muda a los suburbios de San Diego. Allí comenzarán a recibir las indeseadas visitas de fantasmas. Katie (Katie Featherstone) asegura que esa entidad paranormal la persigue desde pequeña. Para comprobar empíricamente lo que creen ilusión, Micah (Micah Sloat) compra una cámara de video para registrar todo lo que suceda en su hogar. Cada noche serán huéspedes de entidades fantasmales y su vida –nunca mejor dicho- cambiará para siempre.

Las manifestaciones se presentan de formas variadas. Su representación más clásica es la del fantasma sin aparente forma física. Ruidos leves que progresivamente se convierten en agresivos, pisadas, objetos en movimiento –terrorífica escena la de la lámpara de techo-, entre otras intervenciones serán de la partida. Tan inexplicable como curioso, el morbo hará que cada vez más queramos ver aquel “fantasma” en acción, muy a pesar del padecimiento de los protagonistas.

Oren Peli, novel director israelí, confió en una historia llena de improvisaciones que cuanto más naturales, más humanas. De ahí nace la identificación con el espectador, el hecho de que “esto podría estar pasándome a mí”. El recurso cámara en mano, la herramienta de la charla cotidiana, responden a un tipo de cine directo y sin rodeos, donde la autosugestión alimenta el devenir progresivo de la historia. La reciprocidad con el cine (en tanto arte audiovisual contemporáneo, cada vez más profesional incluso en el amateurismo) como hace tiempo no ocurría.

Obviando intenciones netamente comerciales como lo fuera el mito del “video-tape entregado en manos de la policía”, símil historia real, la película resuelve su problemática en la entretenida hora y media de duración. El padecimiento (etimológicamente emparentado con el sufrimiento y el horror) vuela hasta la espina dorsal y se eleva hasta la nuca; ahí, donde los miedos son universales. El desafío es verla por la noche, ¿te animás?

Este film, rodado como un pseudo-documental y con un bajísimo presupuesto -$15.000 dólares fueron suficientes-, tiene su estreno comercial en el año 2009, pese a ser una película del 2007, porque en el medio hubo ciertas tramoyas estratégicas que fueron posicionando a Actividad Paranormal desde el ignoto Screamfest Film Festival hasta las manos de Steven Spielberg y su posterior consecuencia de boom.

Un dato fundamental: en los Estados Unidos, y sólo en el país del norte, la película recaudó más de 85 millones de dólares, superando ampliamente a su inmediato perseguidor, El juego del miedo 6 (Saw VI, 2009). Y no es poco para una película bajo presupuesto.

Con un guión en apariencia simple, actuaciones realistas (cada personaje hizo de sí mismo, incluso respetando su nombre y apellido) y una representación del terror fantasmal harto completa, Actividad Paranormal va camino a convertirse en la nueva El Proyecto Blair Witch (The Blair Witch Project, 1999). Hará helar la sangre del espectador, de eso no caben dudas.

 

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