Juan Pablo Russo
03/12/2009 01:18

Germán Kral se encontraba realizando un documental sobre el "Bar El Chino” y su dueño Jorge “El Chino” Garcés, cuando este fallece en el año 2001. ¿Qué hacer con todo el material filmado? Cambiar el giro de la historia, pero ser fiel a su esencia. Lo que iba a ser un documental sobre "Bar El Chino” se convirtió en la historia de aquellos míticos personajes, ignotos desconocidos para el público en general, que todos los fines de semana se daban cita en el boliche para ofrecer sus tangos, a la nutrida concurrencia de un clásico porteño.

El Último Aplauso

(2009)

Documentalizando cada uno de estos personajes a través de un guión ficcional, el film transita por un nuevo, pero a su vez viejo y conocido camino: el de la música. Es así como la cámara va tomando cada una de las historias de estos seres, que tras la muerte de "El Chino" se quedan naúfragos, sin ya tener un lugar para despuntar el vicio del tango.

El Último Aplauso es una mezcla extraña de documental -ficción- en donde los actores se interpretan a sí mismos, pero llevados por un guión que va a modificar la realidad, aunque sea momentánea. Asemejándose en su estructura a El tango de mi vida (Hernán Belón, 2009) por el modo de llevar adelante el relato sin llegar a ser puramente una ficción, el film crece a medida que los personajes logran romper las barreras y dejan llevarse por la historia, alejándose de sus realidades para personificarse a ellos mismos.

Con un impecable trabajo de edición, Germán Kral logra utilizar el material filmado con anterioridad a la idea que dará forma al film. Es así como nos introduce en el célebre “Bar El Chino” y sus protagonistas secundarios, quienes pasarán a tener sus protagónicos cuando tras la muerte de “El Chino” el film tome otro rumbo.

La utilización del sonido juega, también, un rol preponderante en el desarrollo de la historia, ya que son los propios protagonistas quienes pondrán la voz a cada una de las canciones que se interpretan en el transcurso de la trama. Un interesante cuidado técnico logra brindar una de las más logradas bandas sonoras de los últimos tiempos.

Más allá de ser un film sobre el tango, hay un especial cuidado de no transformarlo en for export, y eso más que un acierto es un hallazgo, sobre todo en épocas que todo se hace mirando con un ojo el afuera más que el adentro.

Logrando momentos que van de la risa al llanto, pero sin caer en el golpe bajo, sino más bien en la emoción y el sentimiento, El Último Aplauso es una mezcla heterogénea de ficción y realidad, que supo transitar el camino correcto para llegar a un público que, tanguero o no, la aplaudirá mientras se le pianta un lagrimón.

8.0

Comentarios