Juan Pablo Russo
01/12/2009 23:17

La gran pregunta que nos hacemos los seguidores de Sex and the City  es: ¿será la película lo suficientemente fiel al espíritu de la serie? En este punto residirá gran parte del éxito o del fracaso. Pero el principal problema al que nos enfrentemos es, aparte de su esencia, la duración (145 interminables minutos). ¿Habrá una rica historia detrás, que vuelva a abordar los temas principales de la serie logrando un buen ritmo? La respuesta es no, no hay nada de eso.

Sex and the City

(2008)

La trama se centra en la exitosa autora Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), un icono de la moda y el glamour, que vuelve con su famoso ingenio totalmente intacto y más agudo que nunca, para narrarnos su propia historia sobre el sexo, el amor y la obsesión de las mujeres solteras de Nueva York por la moda.

El film nos muestra a Carrie, a Samantha (Kim Cattrall), a Charlotte (Kristin Davis) y a Miranda (Cynthia Nixon) cuatro años después de que terminara la exitosa serie de HBO, y nos enseña cómo continúan haciendo juegos y malabares para compaginar el trabajo y las relaciones mientras descubren los secretos de la maternidad, el matrimonio y las propiedades inmobiliarias en una frívola New York.

La trama con diálogos sin tapujos sobre la sexualidad entre las mujeres y ese perfil de chica independiente que en varios países sacó el estigma de minusvalía a las solteras mayores de 30 años, se traslada a la pantalla   reducida a una comedia de humor ligero, arrancando risas gracias a una escena escatológica, o un prejuicio sobre el agua tercermundista.  

Sex and the City,  sin embargo,  juega con una gran ventaja como pasó con Expediente X, ante otras adaptaciones de series televisivas como Los Ángeles de Charlie, Starsky & Huch, Hechizada, Misión Imposible y otros muchos títulos mas que se quedan en el tintero, y es que las protagonistas de la serie televisiva, son las mismas que en la gran pantalla.

Al elenco se sumó como asistente de Carrie Jennifer Hudson, la ganadora de un Oscar en 2006 por su papel en Soñadoras, que también atraviesa la crisis de un desamor y busca al hombre de su vida con la misma angustia que le provoca una cartera de una costosa marca francesa.

Sex and the City no es más que una de esas series que son llevadas al cine, sin finalidad alguna, o si, agrandar las cuentas bancarias de algunos productores. Eso y nada más que eso.

6.0

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