Hernán Panessi
30/11/2009 00:03

Aparecidos

(2007)

Aparecidos (2007) es la historia de dos hermanos, Malena (Ruth Díaz) y Pablo (Javier Pereira), que viajan a la Argentina para filmar un papeleo de la casa de su padre y allí, una vez que vean a su progenitor a punto de morir, se dispararán una serie de crímenes ocurridos en el pasado que retocarán la realidad.

Una familia es torturada y perseguida ante la mirada de los dos hermanos que intentarán salvarlos, sin aparente éxito, en diversas oportunidades. Los hechos se prestarán a confusión y, a partir de ese instante, el viaje será una pesadilla donde el presente y el pasado se confundirán violentamente.

Para disfrutar el cine hay que prestarse. Bajar la guardia ante las historias, los guiones, las actuaciones y lo que propone cada película en particular. En el caso de Aparecidos, pasa lo siguiente: uno se relaja (o no) para disfrutar una película de “terror en carreteras” y de pronto se encuentra con una vuelta de tuerca que atraviesa a la dictadura militar en medio de apariciones fantasmagóricas.

Siguiendo huellas cinéfilas infaltables e inevitables en una road movie de terror: es menester observar la escena de la persecución que desemboca en una cantina de pueblo para advertir su ligazón estrecha con films como Reto a la Muerte (Duel, 1977) o Carretera al Infierno (The Hitcher, 1986) y notar así que las referencias cinematográficas están bien utilizadas, no plagiadas. Es por ello que se siente el sello de autor no obstante se disfruta como cuando uno ve por segunda vez esas grandes películas; resultan positivos homenajes para la platea memoriosa.

Ruth Díaz y Javier Pereira, jóvenes actores de la madre patria, son una pareja con química. La hermandad de ficción los une, también su correcta actuación. Ambos generan la credibilidad necesaria que deben montar. Aparecidos es una película con dos protagonistas que, en repartija casi exacta de minutos en escena, logra llegar a una calma dentro del caos mismo. Es decir, el rol playing infiere en las situaciones y en su devenir (culposamente desordenado) gestando un buen concepto del miedo en la era del gran “cine de terror español”. Dos promesas a tener en cuenta.

Es harto confuso el hecho de estar viendo una película de horror que vira hacia la denuncia, casi, sin proponérselo. Y eso es lo bueno de Aparecidos. La dictadura militar es un tema excusa, un alma matter mas no el principal protagonista. Los hechos sangrientos del film, situaciones de tortura fantasmal, son el contexto y no el fundamento. Entonces, la justificación del vínculo pasa por el espacio-tiempo; todo sucede en la actualidad conteniendo un anclaje directo en la década del ’70. Esa es la cuestión. Es una película total y absolutamente actual (el hecho de que sea una co-producción con España y Suecia bloquea cualquier otra lectura de fehaciente modernidad), y sus consecuencias también lo son...

El lenguaje castizo de la dupla protagónica neutraliza los paisajes 'autóctonos' e incluso distancia de lo que podría ser una película de teror "made in Argentina", pasando a ser una película de terror "en Argentina", muy a pesar de que Paco Cabezas -debutante en su rol como director- sea español. Cine de España que toma idiosincrasia y situaciones argentas.

El largometraje tiene, quizás, algunos minutitos de sobra que pueden confundirse con hachazo demagogo pero que se toleran con total normalidad. Es seguro: no faltará aquel que piense que "usan a la dictadura para hacer dinero", sin embargo la película se encargará solita de demostrar lo contrario.

Si buscás algo diferente dentro del género de terror, ésta es tu película.

6.0

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