Maximiliano Curcio
22/11/2009 16:34

Elegancia y sobriedad distinguen a esta realización del iraní Ramin Bahrani premiado en múltiples festivales independientes internacionales. El film, de forma poética e intimista, contrapone a dos personajes totalmente opuestos en su carácter, desnudando las motivaciones de ambos y la distancia que separa la realidad de vida de sendos protagonistas.

Goodbye Solo

(2008)

Un hombre solitario y anciano hace un trato con un taxista ofreciéndole dinero con tal que lo lleve a un lugar sin retorno, supuestamente queriendo terminar con su vida. Este taxista, un inmigrante africano intentará dejar de lado su conflictiva vida personal y convencer por todos los medios a su pasajero que desista de su plan. Inteligencia y humor confluyen a la hora de recrear un film dramático que acerca su visión sobre el valor de la amistad en una historia emotiva sobre dos personajes de raíces culturales contrapuestas que se ven unidos por el destino.

Ambas vidas se entrometen, una fecha definirá el destino de ambas. Un viaje planeado y las consecuencias de este serán el disparador principal de la trama. Goodbye Solo (2008) plantea, en un extremo, un retrato bastante crudo y realista de la forma de vida de muchos de los inmigrantes que desembocan en Estados Unidos adoptando a este como su nuevo hogar, trayendo consigo sueños y frustraciones a un entorno que les es ajeno.

La película es, en su otro extremo, un testamento sobre la solidaridad a nivel humano, el poder de la misma como don desinteresado y el efecto en cadena que puede producir un cambio interior para generar una modificación de conducta hacia los demás. Una historia de vida pequeña, imperceptible, de esas que suceden a la vuelta de la esquina y pasan desapercibidas.

Esta historia, un autentico estudio de caracteres, nos lleva la mirada a esos seres que muchas veces omitimos, pasamos por alto, nos perdemos de observar. Esos seres que en silencio construyen verdaderos valores y dejan una marca a su paso, la energía positiva que despierta la naturaleza del espíritu humano en medio de la vorágine cotidiana que casi no permite verse unos a otros. El film es en este sentido de compromiso social, ese que reivindica a su protagonista, aún no sin cierto esquematismo. Un hombre sencillo de raza negra y nativo del África.

Este mágico viaje que emprenden estos dos hombres nos habla en su recorrido de los sueños perdidos, del pasado que vuelve como herida sin cerrar develando algún secreto, de un choque cultural que transita emocionalmente a ambos, de juventud y vejez como polos opuestos de la vida. Por momentos, Ramin Bahrani intenta experimentar en este tipo de dramas que exploran emociones humanas, aunque a veces estas se excedan en detrimento de la historia.

Más allá de sus inconsistencias, no se puede ocultar la nobleza en su retrato. Ese que habla sobre los sueños rotos, sobre la supervivencia como pulsión de vida, de la degradación emocional de la vejez, del choque cultural en países del primer mundo. El mensaje implícito en el film nos intenta mostrar esas cuentas pendientes que nos ayudan a encontrar un motivo por el cual pelear y sobrevivir a la soledad.

6.0

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