Nicole Cartier
19/10/2009 16:58

No es sólo otra película de estafadores. Esta, la del director Rian Johnson, se destaca por su mezcla de géneros combinados en una historia que tiene algo de drama, de misterio, de romance y, también, algunos toques de comedia. Es una de esas historias en las que podemos inferir el destino final de sus personajes, pero no sabemos cómo llegaran a él.

Los estafadores

(2008)

Los hermanos Stephen y Bloom son dos huérfanos que deambulan por casas adoptivas hasta que finalmente deciden abrirse camino por ellos mismos. Desde chicos descubren la posibilidad de estafar a otros para obtener dinero y buena vida. Stephen crea las historias, Bloom es el encargado de interpretar los personajes para engañar a las víctimas. Pasan los años y llega el día en que Bloom decide abandonar el “negocio familiar” pero Stephen lo convence de hacer un último gran golpe. Penélope Stamp es la inocente heredera multimillonaria que caerá en la estafa. Pero Bloom se enamora de ella… y el amor cambiará su visión de la vida.

Esta no es una película inolvidable, pero tiene muchas cosas dignas de elogiar. Las actuaciones son brillantes: Rachel Weisz (El Sabor de la Noche, Oscar Mejor Actriz de Reparto El Jardinero Fiel) y Adrien Brody (Viaje a Darjeeling, Oscar Mejor Actor El Pianista) se destacan, pero eso era esperable. Hay que prestarle atención a la actriz oriental Rinko Kikuchi interpretando con grandeza a Bang Bang, la ayudante de los hermanos Bloom, sexy e inteligente. Pero no es esto último lo que hace admirable su actuación, sino el hecho de que tiene una sola línea de diálogo en todo el film. Sí, una sola línea, y lo hace genial.

Rian Johnson es un realizador que lleva al límite la historia y las acciones de los personajes. Por eso la película acierta. No cae en lugares comunes, resuelve la trama con caracteres bien definidos desde su construcción dramática. Cada personaje es fiel a su esencia, no se traicionan a sí mismos ni a la historia. Es como asegura Stephen, el mayor de los hermanos Bloom: “La estafa perfecta es aquella en la que todos obtienen lo que quieren”. Aunque eso incluya su muerte.

El vestuario, la banda sonora, el ritmo del montaje y la propuesta de realización son todas cuestiones que suman para crear una película que da gusto ver, que nos mantiene atrapados, nos hace sufrir y alegrarnos al compás de la historia. Esto es lo que espera un espectador, pasarla bien durante los ciento y pico de minutos que dura la cinta sin sentirse estafado por la historia que eligió ver.

8.0

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