Juan Pablo Russo
12/10/2009 13:38

Desde su presentación, dentro de la Competencia Oficial en el pasado Festival de Cine de Mar del Plata, que Vil Romance viene generando polémica. Su paso por los festivales nacionales trae aparejado una serie de debates entre quienes la aman y la odian. Los fundamentos: las falencias técnicas contra la crudeza de la historia.

Vil Romance

(2009)

La historia indaga en la relación homosexual entre el joven Roberto y el cuarentón Raúl, un personaje violento, dealer de armas que lleva una aparente vida heterosexual.

A partir de una puesta en escena realista, José Celestino Campusano nos presenta un relato en dónde la fuerza de la película radica en la crudeza de las imágenes. Ya desde la introducción al conflicto se nos van presentando una serie de hechos que nos mantendrán alerta para que nada nos tome por sorpresa. Roberto sale de un hotel, luego de haberse encontrado con otro muchacho y al llegar a la casa de su madre se encuentra con una especie de orgía en la que también participa su hermana. Ante un hecho tan contundente el espectador ya es advertido que, de ahora en más, las situaciones extremas no lo tomarán desapercibido.

A pesar de presentar una serie de errores técnicos como desencuadres injustificados, uso abusivo del zoon, problemas de montaje, racord y fallas en la continuidad; éstos se justifican ante la autenticidad de las escenas que son presentadas de forma natural asemejándose al material crudo de un noticiero de TV, lo que sentencia el realismo de la historia y descalifica la hipótesis de los errores técnicos.

Los actores, en la mayoría debutantes, a pesar de presentar una serie de falencias interpretativas –sobreactuaciones no preestablecidas, inverosimilitud en los diálogos- se vuelven necesarios para lo que se nos está mostrando, ya que terminan siendo tan realistas como las imágenes mismas.

Vil Romance va a seguir despertando polémica, habrá quienes salgan espantados de la sala y quienes hagan una valoración de lo que acaban de ver. Y eso es lo más importante ya que, sin duda, la verdadera esencia del cine está en hacernos dudar sobre lo que vemos, creando un conflicto. Ese cometido José Celestino Campusano lo logra de una forma como las que muy pocas veces se vio. Una película imposible de no ver.

8.0

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