Hernán Panessi
12/10/2009 13:29

La sociedad de la nieve plantea un dilema auténtico (y genuino) sobre el exorcismo cinematográfico que resulta de vomitar crudas realidades sin anestesia. La película, dirigida por el documentalista uruguayo Gonzalo Arijón, reseña en testimonios brutales el fatídico hecho ocurrido el 13 de octubre de 1972 donde un avión militar uruguayo se estrelló en el corazón de Los Andes.

La sociedad de la nieve

(2007)

Allí, en ese clima de amiguismo y buenas intenciones, viajaban los “Christian Brothers”, un equipo de rugby de Carrasco que tenía planificado jugar un partido en Chile, en lo que sería un primer destete adolescente y un gran desafío deportivo. El mal tiempo hizo que el avión aterrizara abruptamente en Mendoza y, a partir del momento en que las torres de control perdieran transmisión, se inicia una búsqueda compartida entre Chile, Argentina y Uruguay. Aún así, pese a las negativísimas condiciones climáticas y a las consecuencias del impacto, el avión estrellado aún conservaba gente con vida...

Como un experimento propiciado por un ente superior, hoy retratado como ¿homenaje? en una serie de “características Hollywood” en Lost, las condiciones para la supervivencia estaban puestas: la mayoría de los tripulantes eran jóvenes deportistas de clase acomodada, bien alimentados, en consecuencia con buena resistencia corporal, y cuya formación intelectual (no menos importante) era la de ser universitarios.

Muchos de ellos fueron perdiendo la vida de acuerdo a cómo se fueron presentando los trágicos acontecimientos. Otros, una madeja cada más fina, sobrevivieron a raíz de una decisiva (y con-tro-ver-ti-dí-si-ma) opción: comer carne humana.

Decía El Profeta, aquel sabio propiciado por la mente de Khalil Gibran, que “...la razón es el timón que conduce a buen término la embarcación impulsada por el viento de la pasión”. Aquí, en esta circunstancia tan límite, quizás, en el último paso al abismo, la razón y su conciencia de preservación primitiva (casi animal) viró el asunto hacia un cuestionamiento religioso y existencial.

En la fe cristiana, Dios entregó su carne y su sangre en La Última Cena. ¿Dónde estaba Dios en Auschwitz? Se preguntaba Primo Levi en el súmmum del nihilismo. ¿Dónde estuvo Dios esos 72 días de supervivencia en la nieve? La pregunta y el tabú social de la respuesta (canibalismo es lo más light que se ha dicho) en este documental líricamente bello, sin golpes bajos y con (muchos) golpazos de realidad. Humanamente recomendada.

8.0

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