Juan Pablo Russo
30/09/2009 23:42

Castro, es sin duda una de las propuestas más extrañas, pero a su vez purificante que ha dado el cine argentino de los últimos tiempos. Una historia en donde el nudo dramático de su esencia estará por fuera de lo que uno puede llegar a ver. Castro puede verse los domingos a las 20.30 hs. en malba.cine.

Castro

(2009)

Castro, huye. Su mujer y tres hombres lo buscan por cielo y tierra. Lo persiguen denodadamente. Aunque nunca sabremos el porqué de la huida y de la búsqueda.

Alejo Moguillansky propone, en esta su segunda película, un juego: el del gato y el ratón. Mezclando diferentes géneros cinematográficos construye un film extraño en donde la información esencial le será ocultada al espectador. Pero a su vez hace que ésto deje de ser importante. Transcurrido el tiempo uno deja de preguntarse los motivos de la huida comenzando a participar de la misma, pronunciándose de un bando o del otro. Sin siquiera saber quiénes son los buenos o los malos. O al menos si los hay.

Plasmada de un surrealismo lúdico, diálogos inverosímiles, escenas de fascinantes coreografías y un halo nostálgico en la composición musical a cargo de Ulises Conti, Castro no está narrada para tomársela en serio, sino todo lo contrario.

Tanto la composición sonora como visual son dos puntos fuertes a tener en cuenta. El sonido es utilizado casi constantemente en un primer plano sonoro acompañando a las imágenes concebidas desde una estética pop. Colectivos con nombres de puntos cardinales, hoteles kitsch, y personajes que viran entre lo freak y lo bizarro, logran otorgarle al film el surrealismo necesario para lograr la inverisimilitud necesaria como para abordar el final de la partida.

En Castro nada puede tomarse en serio, ni la historia, ni los personajes, ni la misma ciudad dónde se desarrollan los acontecimientos, y ésto es lo que lo vuelve un film netamente necesario. Un película para disfrutar, sin hacerse preguntas sobre el cómo, dónde, cuándo y porqué. Relajarse y disfrutar.

8.0

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