Juan Pablo Russo
16/06/2009 00:26

Steven Soderbergh en la dirección y Benicio del Toro en la actuación, reviven la figura del “Che” Guevara para ser desmitificada del marketing global que lo convirtieron en un ícono vacío del capitalismo, dejando de lado el emblema de los ideales.

Che, el argentino

(2008)


Che: El argentino es la primera parte del díptico que Soderbergh filmó sobre Ernesto Guevara (la segunda es Guerrilla). En él nos muestra la transformación del médico al líder militar a través de la revolución que significó el derrocamiento de Batista. Para valorar el cambio radical en el modo de actuar del Che, Soderbergh intercala las escenas de un Che en pleno combate luchando por su causa, y otras en las que defiende el éxito y logros de la revolución cubana, en la asamblea de las Naciones Unidas.

Propuesta desde la elipsis temporal, hace que, en un principio, cueste seguir la historia y que se pierda el ritmo del filme, dando la sensación de cierta morosidad en la construcción del relato. Actuando como hilo conductor una entrevista que le hacen al Che durante su estadía en EEUU a propósito de su intervención en la asamblea de las Naciones Unidas. Es en esa entrevista donde relata (desde su perspectiva) lo transcurrido durante la guerra contra el ejército de Batista, acompañando a Fidel Castro (Demián Bichir).

Para marcar las diferencias temporales, Soderbergh juega con el color, así por ejemplo: los fragmentos de batallas, pertenecientes al pasado, son a color para darle un aspecto más épico y realista, propio del cine bélico. Por otra parte, las escenas delimitadas en el presente de la acción son en blanco y negro, con el propósito de abstraerse de sus juicios personales y acercarse al cine documental

De esta forma Steven Soderbergh ha conseguido hacer un retrato del guerrillero argentino lo más cercano a la realidad posible. Se nota que el personaje del Che le ha cautivado, pero el director americano no cae en prejuicios ni estereotipos, consiguiendo mantener la parcialidad en todo el filme.

Otro punto en favor de Che: El argentino es la interpretación a cargo de Benicio del Toro, en la que logra mimetizarse con el Che, al punto de que uno llega a olvidarse completamente del actor y cree estar viendo al verdadero. Lo mismo sucede con Demián Bichir en su papel de Fidel Castro, moviéndose y expresándose como el dirigente cubano. En el elenco también se destaca Rodrigo Santoro como Raúl Castro y Julia Ormond.

Quizás, uno de los aspectos más flojos el film, sea en la música de Alberto Iglesias. El tono sobrio y por momentos más propio del documental, se pierden con la banda sonora que en lugar de ayudar a la narración, provoca distracción.

Ideológicamente uno puede o no, estar de acuerdo con la forma de actuar de este “personaje”, pero lo que no puede llegar a discutirse es que Soderbergh logra un retrato casi documentalista de quien es uno de los íconos mayores de Latinoamérica y que abstrayéndonos de la realidad, Che: El argentino es una gran película que merece ser vista.

8.0

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