Juan Pablo Russo
13/05/2009 14:34
La Sangre Brota sea tal vez la película más visceral que haya dado el cine argentino de los últimos años, una historia donde la crudeza de sus personajes se basa en la radicalidad del efecto acción-reacción al cual son sometidos.

La Sangre Brota

(2008)
Un profesor de bridge, un jugador compulsivo, adolescentes al borde del abismo, lavado de dinero, prostitución infantil, drogas al por mayor, violencia contenida y la ira que saldrá a la luz en el instante menos predecible; estos son solo algunos de los elementos que conforman el universo de la magistral segunda realización del director Pablo Fendrik (El Asaltante). Pablo Fendrik consigue gracias al uso de primeros planos y la estilización del sonido extradiegético y diegético, mantener al espectador en un estado de tensión constante durante los más de 90 minutos que dura el film, esperando ese momento en que los personajes desataran la ira tácita y la tragedia se apodera de la historia. Mediante el uso de un montaje veloz y alternando las historias entre sí y en paralelo se logra alcanzar ese clímax que vira entre la realidad cotidiana y la ficcionalización, siendo superada en si misma por los hechos fortuitos desencadenantes de los conflictos psicosociales remarcados en el film como: la intolerancia, el libertinaje, el rechazo, la negación, el abuso y la necesidad de escapar del propio mundo interno creado dentro de sí mismos. Arturo Goetz (actor fetiche de Fendrik), Nahuel Pérez Biscayart, Guillermo Arengo, Nahuel Viale y Ailín Salas conforman este universo de personajes radicales entre sí pero con un único punto en común, “la sangre” como elemento determinante a la hora de desarrollar un conflicto, que evita la redención como moraleja final. Siendo este elemento el que le da un valor superior sobre como el cine termina eximiendo las culpas de sus personajes. La Sangre Brota no es una película digerible, sus reminiscencias pueden compararse con las de Taxi Driver de Scorsese o el cine de Gaspar Noé, aunque sin duda, es una de esas historias que pueden causar fanatismos desmedidos u odios excesivos. Lo que no cabe el menor de los atinos es que La sangre brota, es una de las mejores películas que haya dado el cine nacional en mucho tiempo, por no decir la mejor, elevándolo a Fendrik como el director capaz de cambiar la historia del Nuevo Cine Argentino. Excelente, con mayúsculas!!!!!!!!
10

Comentarios