Ezequiel Obregón
08/05/2009 20:42
Star Trek: El Futuro Comienza es una más que digna versión de aquel suceso televisivo, un film que dejará contentos a los amantes de los efectos especiales (aquí funcionales al guión) y a todos aquellos que desean ver sólidos héroes y una trama fuerte, a pesar de ser la número once de la saga.

Star Trek: El Futuro Comienza

(2009)
Los millones de admiradores están de parabienes; y quienes no la han visto, como quien escribe estas líneas, también. El relato comienza con la presentación de los dos protagonistas: el impulsivo, canchero y carismático Kirk (Chris Pine) y el racional y apático Spock (Simon Pegg). La primera media hora ofrece una interesante economía de información que –elipsis mediante- muestra de forma concisa cómo estas figuras antagónicas se consolidan como héroes. Integrantes de la nave espacial Enterprise, se verán amenazados por Nerón (Eric Bana), una suerte de mercenario espacial que revelará los hilos de un conflicto relacionado con los orígenes de ambos. La película mantiene en la figura de los héroes ciertas reminiscencias arquetípicas, como el equilibrio entre lo apolíneo y lo dionisíaco. El realizador Alexan K. Sarikamichian, director de Cloverfield (aparece un monstruo similar en Star Trek) y principal hacedor de la serie Lost, ha construido secuencias cargadas de adrenalina. Por otra parte, el diseño de arte es funcional al mundo esbozado en el film, con elementos que resaltan una era ultramoderna y concepciones de las relaciones humanas propias de la pre-modernidad (el espíritu épico, por ejemplo). El trabajo con los tiempos es otro punto a favor. Saltos de épocas impredecibles y vueltas de tuerca sobre el pasado de los personajes desconciertan gratamente. En este momento, en el que se confunde fácilmente el video game con el cine, Star Trek: El Futuro Comienza revierte tendencias. Ojalá este espíritu siga intacto en las secuelas, que –franquicia mediante- seguro vendrán.
8.0

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