El cine que la dictadura permitió
Con el inicio de la última dictadura militar, nuestro país será testigo de profundos cambios tanto en materia política y social, pero principalmente en materia económica. Las modificaciones que el proceso buscó implementar precisaron del apoyo de varios sectores, entre ellos la industria cinematográfica, que sufriría serios cambios a partir del golpe de Estado de 1976. Las temática de las películas cambiaron durante ese periodo; centrándose en el humor y la distracción y alejándose de toda trama que plantee situaciones dramáticas o existenciales.
El gobierno decidió entremeterse en la industria; puso como interventor al capitán de fragata Bitleston; y a Miguel Paulino Tato para encargarse de la calificación y la censura. Pero no resulta pertinente -aquí y ahora- centrarse en la censura y lo que no se pudo ver; sino en lo que se vio. Es importante, cuando tantos análisis se centraron en las desapariciones, en las listas negras, en las censuras; comenzar a basarse en lo que se permitió. Qué fue lo que dejaron ver los militares y por qué lo permitieron son quizás las dos preguntas más importantes a hacerse.
Una vez consideradas esas dos cuestiones, comprenderemos el cine popular del Proceso de Reorganización Nacional. Entre el inicio del golpe de Estado (24 de marzo de 1976) y el advenimiento de la democracia se estrenaron un total de 193 films; muchos de ellos con un mensaje e ideología en común. Lo primero a explicar es que la gran mayoría de los largometrajes se centraban en la comedia y utilizaban un supuesto humor sano, limpio y en algunos casos adulto (si se trataba de cine para mayores).
Queda claro que pese a la censura, existieron otra categoría de films que planteaban temáticas diferentes. Sin embargo, los intensos cortes y la falta de publicidad no generaban una concurrencia masiva del público. Aquellas películas que mantenían una aprobación oficial y no planteaban una contradicción al régimen militar eran las mas concurridas, superando algunas el millón de espectadores (cifra que hoy logran muy pocas películas nacionales). Parecía que ante la nueva situación impuesta el fin del espectador era la distracción.
El género cómico, masivo y popular, integraba tanto a adultos como niños. En esta época encontramos los largometrajes picarescos de dos grandes capo cómicos del cine nacional; Jorge Porcel y Alberto Olmedo. Aunque por otro lado existió el cine humorístico juvenil ser destinado a toda la familia; en este caso la dupla característica era Carlos “Carlitos” Balá y Ramón “Palito” Ortega. Es importante aclarar que el cantante de La felicidad no sólo cumplía un rol actoral sino estableció la productora Chango S.C.A, que produjo películas funcionales a los valores que la dictadura buscaba implementar. Hasta se animó a la dirección y el guión en varias de ellas.
Por último, dentro del cine masivo que poseía una cuota de humor encontramos los musicales; aquellos largometrajes que apuntaban a comercializar los cantantes de la época estableciendo una alanza con sellos discográficos. El objetivo de estos films no era más que los beneficios económicos: no planteaban ningún mensaje, salvo el del consumismo.
Comprendidas estas cuestiones, observamos que el cine de la dictadura era netamente político y no conservaba un mensaje naif e inocente como muchas veces se pensó. Detrás de la orientación familiar palpitaba con un mensaje oscuro.
Con el objetivo de sintetizar y no plantearle complicaciones al lector, comenzaremos a especificar qué características presentaba el cine de la dictadura. En su mayoría todas fueron películas que en principio parecían pasatistas, sin complicaciones y sin nudos extensos en la trama. Por escasos momentos el film tomaba carácter documental, ya que se podía observar una visita al museo policial o la explicación de la importancia de la energía nuclear y el rol que la Argentina desempeñaba en este ámbito. Todas contenían finales veloces donde el conflicto se resolvía en los cortos minutos postreros. Incluso un final característico fue la escena divertida con el chiste final donde la pantalla se congelaba y comenzaban los créditos y agradecimientos (muchas veces reconociendo la ayuda de la Policía Federal o a la Marina, entre otros).
El género fortalecido durante la dictadura fue la comedia, subvidida en infantil y adulta. Ambas concentraban grandes recaudaciones y monopolizaban a las productoras Aries (característica del cine de Olmedo y Porcel) y la ya mencionada Chango. Sin embargo aunque estos Films compartían el género, planteaban una contradicción; mientras que las películas juveniles destacaban y exaltaban los valores de tradición, familia y propiedad, incluyendo también la idea del respeto a las instituciones del orden (policía, ejército, etc.) y la visión de la familia como organismo celular unificado; en el cine adulto no encontrábamos los mismos valores. Los niños, totalmente influenciables, debían ser adoctrinados; con las películas podían ver a sus héroes como peleaban con el enemigo y de que manera éstos reflejaban la importancia de las fuerzas del orden para su misión. También se divertían con las peripecias y las locuras que en los largometrajes podían encontrar.
Detrás del mensaje alegre y familiar, se podía notar una bajada de línea donde muchas veces se planteaba la reivindicación a distintos sectores; por ejemplo, Palito Ortega produjo y dirigió las películas Dos locos en el aire (1976) y Brigada en acción (1977); en ellas se podía apreciar el respeto a la instituciones militares y policiales; así el niño que asistía al cine podía conocer el cuerpo de la policía montada, o las duras misiones que los hombres de aeronáutica poseían. También quedaba claro que la policía argentina se “encuentra entre las mejores del mundo” o que para un policía “la obligación no tiene horario”.
Queriendo avanzar aun más, se podía ver a Ortega manejar en un Ford Falcón verde sin patente, siendo acompañado por una cortina musical que fomentaba la tristeza por aquellas personas que perdieron el camino de Dios y hasta “confundieron la palabra libertad”. Pero Palito fue mas allá, ya que asimismo produjo films donde se fomentaba la amistad, pero que en realidad planteaba un mensaje argentino y cristiano; será en la película Amigos para la aventura (1978) donde las cruces de la iglesia estarán presentes en cuanto se pueda, o se vera un típico desfile con la marcha militar. Se encontrara en este largometraje la reivindicación a la burguesía agraria y la visión de un pueblo provinciano humilde sin influencias de ideologías extrañas y peligrosas. La productora Chango, abarcara entre otras cuestiones la idea de familia unida; en la que Palito sabrá rodearse de personajes populares (Luis Sandrini, Juan Carlos Altavista "Minguito" y Nini Marshall) para dejar mas en claro su mensaje.
Por ultimo, si bien el cine infanto-juvenil puede dedicarnos centenares de hojas; la idea es una comprensión general del tema. Además de la productora de Ortega, existieron otras películas para niños con mensajes fuertes y profundos, que reivindicaban los valores que el proceso necesitaba; quizás Comandos Azules (1980) y Patolandia Nuclear (1978 ) son grandes exponentes; en ambas se centra la idea de la Argentina avanzada y preparada ante la tecnología nuclear; pero así como Comandos… reivindica la policía federal; Patolandia… finaliza con el eje del largometraje, por si algún distraído no pudo percibirlo, esta termina con la frase “Esto fue Patolandia nuclear, un mensaje argentino claro y cristiano”.
Ahora bien, dijimos que la comedia y la distracción también era necesaria para los adultos; en este caso, vemos que el cine adulto, conocido como picaresco fue una contradicción con el juvenil ya que, mientras el ultimo planteaba la idea de familia unida y respeto a las fuerzas del orden; el primero exaltaba la idea de la noche, la bigamia, la despreocupación y el culto al dinero fácil.
Los exponentes de este cine van a ser los recordados Alberto Olmedo y Jorge Porcel; ellos junto a la dirección de Hugo Sofovich (en gran cantidad de Films) y acompañados por bellas señoritas (Moria Casan y Susana Gimenez en la mayoría de los casos); desarrollaran la idea del nuevo hombre; este tendrá complicaciones amorosas pero jamás monetarias o políticas; además hará de la mujer un objeto a utilizarlo y fomentara el individualismo como así también el consumismo. En estas películas podrá verse la diferenciación entre el “nosotros” y el “ellos”; todo aquel que no sea piola, será gil; todo aquel que sea diferente será objeto de burla. Incluso las constantes cargadas a los homosexuales son moneda corriente en este tipo de films.
En conclusión, en los años 1976-1983, el cine nacional tuvo una etapa oscura que no se limita al análisis de la censura; sino que existió un cine permitido y avalado por el Estado en armas fomentando y destacando los valores que el proceso requería. Por un lado las películas juveniles buscaban mostrar una Argentina de pie ante el mundo en donde la familia, la madre, la iglesia, la patria, la bandera, la amistad y las fuerzas del orden debían ser lo primero ante todo. Por otro lado encontramos un cine para adultos en donde se creo un nuevo concepto de hombre individual, donde la idea era ser más sobrepasando y pisoteando a quien se tenía debajo; haciendo así del engaño un estilo de vida, de la mujer un objeto y del hotel alojamiento y el whisky un ritual.
La ultima dictadura militar utilizo al cine popular para implementar sus valores morales y económicos, llegando a un publico masivo con el fin de adoctrinarlo y distraerlo en el tiempo que el país derramaba ríos de lagrimas rojas.

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3 comentario/s en: El cine que la dictadura permitió
Cristian Basmajian
¿¿Usar los medios de comunicación para controlar y manipular a la sociedad....?? Dicen que la historia no se repite, continúa... "No hay nada nuevo debajo del Sol" leí más de una vez....y no hay nada nuevo ni habrá en la lucha entre Kirchner y el Grupo económico Clarín (que ya no es un multimedio, sino un grupo económico que entre otras cosas posee medios de comunicación). "Con el inicio de la última dictadura militar, nuestro país será testigo de profundos cambios tanto en materia política y social, pero principalmente en materia económica"...coincido totalmente con el inicio del informe...sin duda fué, es y será la estatización de la deuda externa privada, en 1982, la mayor estafa realizada al pueblo argentino en sus cortos años de vida. Y más allá de todo lo que conocemos y conocimos por el informe...¿hay algún idiota que puede mirar una de las tantas películas de Olmedo y Porcel y no reírse aún hoy? No metamos al negro Olmedo ni al gordo Porcel en la bolsa de basura de la dictadura...hagamos una abstracción y permitámonos disfrutar de lo que fueron, son y serán realmente...sin duda los más grande del humor nacional. Excelente la nota, y aguante Rambito y Rambón...jajaja.....ayyyy nooooo ¿a ver si escribo esto y algún zurdito ignorante de esos que sobran, sí, de esos que no comen en Mc Donalds ni van a los Shopping para no servir al Imperio me acusa de hacer apología al terrorismo de Estado?? ¿Esos giles piensan que van a derrumbar al Imperio por no comprar en el Shopping ni comerse una hamburguesa? Me despacho con esto que lo tengo en la garganta desde hace unos años...A los muchos que critican a Pigna....les dedico esta frase... "nunca critiques al que está haciendo lo que vos no estás haciendo" o a ver.... mejor esta... "prefiero mi manera de hacerlo a tu manera de no hacerlo", cuando escriban los libros que el escribió y estén en TV las horas que él estuvo...cuando sean parte del equipo que trabajo en documentales como los del History Channel...entonces ahi vayan y critiquen...no soy amigo ni pariente de Felipe Pigna...es más jamás leí un libro de él...cuando ladran los perros es porque los caballos cabalgan....o algo así decía El Quijote....("ladran Sancho...señal que cabalgamos") No conozco a quien escribió la nota (cuac!) pero creo que se merece un 10 !!!
Hugo Salas
Me parece fascinante que Pablo Rojas concuerde tanto con mi análisis de las películas "para adultos" de la dictadura que ni siquiera se moleste en citar la fuente. ESO es ser "piola". http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-3289-2006-10-02.html
Pablo Rojas
Hugo: Sin ánimo de discutir te comento que nunca tuve acceso a tu artículo. Lo expresado en las líneas previas es el resultado de una síntesis de más de una año y medio de investigación, basado en fuentes de la época y filmografía. Considero que las conclusiones pueden asemejarse en lo que respecta al cine adulto. Bajo un análisis incisivo se puede delimitar los objetivos del cine picaresco. Por otro lado, este tipo de género es un aspecto mas del análisis realizado hace tanto tiempo. Ofende mi honestidad tus palabras, sin embargo, te invito a que releas mi artículo y observes que el cine adulto es un aspecto mas dentro del trabajo realizado (comprimido para un pequeño artículo). Por lo pronto yo voy a leer el tuyo (que repito nunca tuve acceso a el). Por otro lado te dejo mi mail, de esta manera puedo brindarte la bibliografía (incluyendo diarios y revistas) y la filmografía utilizada. profesorpablorojas@hotmail.com
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