Dossier: El Imaginario Mundo del Dr. Gilliam

Miembro del célebre grupo humorístico Monty Python, cuyo período más fértil tuvo lugar durante los ’60 y 70’, Terry Gilliam (1940, Minnesota, Estados Unidos) fue desarrollando una carrera como director, primero dentro de la órbita del grupo, pero poco a poco su obra fue tomando autonomía.

Experimentando en el campo de la fotografía, fue dando forma a un universo surrealista que explotaría al máximo –sobre todo- en sus últimos largometrajes, como por ejemplo en Tierra de Pesadillas (Tideland, 2005), película disponible en DVD y exhibida en el BAFICI. Si bien el grupo en donde alcanzó fama no estaba exento de un humor absurdo y por momentos onírico, Gilliam abandona poco a poco la veta social de aquel, para ir configurando un universo en donde lo que llamamos “mundo real” aparece distorsionado, adverso a la imaginación, incluso trivial y poco ameno con el hombre.

Sus films más recordados son Brazil (1985), Las aventuras del Barón Munchausen (The Adventures of Baron Munchausen, 1988), Doce monos (12 Monkeys, 1995) y Pánico y locura en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas, 1998). Muchas veces considerados como “irregulares”, los detractores señalan el carácter de relatos inconexos que no logran estar a la altura de lo que visualmente proponen. Por el contrario, los admiradores de su filmografía señalan la capacidad de Gilliam de generar mundos poéticos autónomos de lo real, casi siempre sobre la base de un humor entre negro y corrosivo. 

En La bestia del reino (Jabberwocky, 1977) poco hay del último Gilliam, excepto el humor negro que es una de sus marcas autorales. Si a medida que avanza su filmografía puede ser comparado con cineastas como David Lynch por su incursión en el surrealismo, en las primeras películas (sobre todo en las que intervienen los miembros de Monty Python) impera un estilo más campestre y despojado. En el caso de La bestia del reino, el argumento es simple: una comarca se ve amenazada por un monstruo terrible, y un humilde personaje consigue –pese a sus torpezas- matar a la bestia y conseguir la mano de la princesa y la mitad del reino. Mezcla entre películas de Benny Hill y el cine de Pier Paolo Passolini, el film funciona por su comicidad física y no mucho más.

Su consagración llegaría recién en 1985 con el film de reminiscencias orwellianas Brazil (1985). La película nos muestra un futuro hiper-burocratizado, en donde –a la manera de un relato de Kafka- la identidad humana está dada por la inscripción a un sistema numérico. En medio de un clima sórdido y tecnologizado, el protagonista descubrirá en sus sueños a una extraña mujer, fantasía que lo des-aliena de su paupérrima realidad. La película funciona como parábola, si bien hoy por hoy se ve magnificada su comicidad. Básicamente porque el universo tecnológico aparece (paradójicamente) anacrónico, cuesta creer en el siglo XXI en un futuro que parece un cúmulo de electrodomésticos de la década del ’80. Tal vez el nexo más claro que establecerá posteriormente con este mundo caótico sea Doce monos, interpretada por Bruce Willis y Brad Pitt. Nuevamente ambientado en el futuro, aparece la imagen de un contexto internacional degradado por la amenaza de un peligroso virus que ha arrojado a la humanidad a una triste supervivencia. Como dato curioso, dentro de la música del film se destaca como leit-motiv la partitura de Astor Piazzola.

Las aventuras del Barón Munchausen fue un film de realización compleja. Suspendido su rodaje por la inmensa cantidad de dinero extra que se necesitó, finalmente terminó demandando el doble de su presupuesto original. Se trata de una película “desbordante”, en donde asistimos a la construcción del mito del Barón, quien en pleno contexto bélico aparece para narrar su propia historia y tratar de reparar la Historia (así, con mayúsculas). Ciertamente el guión tiene sus baches, y ciertos pasajes (como el que muestra a una jovencísima Uma Thurman como Venus) son bastante irrelevantes, pero aquí sí aparece un “estilo Gilliam”, con sus personajes bufonescos, su universo fantástico inmiscuyéndose en el núcleo de lo Real más duro, y la imagen de la infancia como campo de pura inventiva.

En ese mismo tono encontramos a Pánico y locura en Las Vegas, Los hermanos Grimm (The Brothers Grimm, 2005), y Tideland. En la primera y en la tercera predomina un universo lisérgico, que potencia los rasgos expresionistas desde una óptica realista, tomando distancia de un plano ficcional maravilloso. Tanto en un caso como el otro, la droga tiene un rol central y condiciona la visión de los personajes, al punto de que estas películas pueden pensarse como una puesta en imagen de las subjetividades alteradas por el consumo de sustancias tóxicas. Pánico y locura en Las Vegas es una road movie cuyos personajes principales son el periodista Raoul Duke y su abogado Dr. Gonzo. Recorren Las Vegas con el objetivo de reportear una carrera de motocross para una revista de deportes. Si el objetivo inicial se vincula con el deportismo, no tardarán en llegar las drogas y –con ellas- la desmitificación del self man made en pleno contexto de la Guerra de Vietnam. Por ello, tal vez se trate de un relato del sueño americano visto como pesadilla generacional.

Tideland es probablemente la película más radical que haya realizado Gilliam hasta la fecha. De hecho, mientras que la fallida Los hermanos Grimm fue (tardíamente) estrenada en nuestro país, Tideland (editada como  Tierra de Pesadillas) fue directo a DVD. Y no es difícil imaginar por qué. Suerte de mezcla entre Alicia en el país de las maravillas y una película de terror clase B, la película muestra la supervivencia de una niña que queda sola en una destruida casa de campo, luego de que sus padres mueran por una sobredosis de drogas. Con un mínimo desarrollo argumental, Gilliam pone todo el arsenal visual para mostrar un mundo infantil y perverso, siniestro en el sentido más freudiano del término. 

Queda esperar el estreno de El imaginario mundo del Doctor Parnassus, último film de Heath Ledger. Cabe decir que Gilliam decidió terminar la película completando el papel del fallecido Ledger con otros dos actores, en una jugada que –dicen- le salió bien. Una solución inusual para un director idem.

Se recomienda leer: Avant Premier: El imaginario mundo del Doctor Parnassus.

Filmografía completa como director

Los caballeros de la mesa cuadrada (Monty Python and the Holy Grail, 1975, codirigida con Terry Jones)
La bestia del reino (Jabberwocky, 1977)
Los ladrones del tiempo (Time Bandits, 1981)
The Crimson Permanent Assurance (Cortometraje incluido en The Meaning of Life, 1983)
Brazil (1985).
Las aventuras del Barón Munchausen (The Adventures of Baron Munchausen, 1988)
Pescador de ilusiones (1991)
Doce monos (Twelve Monkeys, 1995).
Pánico y locura en las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas, 1998)
Los hermanos Grimm (The Brothers Grimm, 2005)
Tierra de Pesadillas (Tideland, 2007)
El imaginario mundo del Doctor Parnassus (The Imaginarium of Doctor Parnassus, 2009)

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.