Emiliano Basile
05/01/2021 15:10

La tercera temporada de Cobra Kai, estrenada en Netflix, une a Johnny Lawrence (William Zabka) y Daniel LaRusso (Ralph Macchio) en la búsqueda por resolver el conflicto suscitado entre sus hijos (Tanner Buchanan, Mary Mouser). La historia vuelve a dejar a Johnny en las mismas condiciones de perdedor que la temporada inicial, lugar del cual tiene que resurgir a fuerza de puños, patadas y encanto.

“Son tus hijos Martin” decía el Doc a Martin McFly en otro clásico de los años ochenta. Como si la profecía se cumpliese, la serie que retoma los eventos del clásico Karate Kid (1984), lo hace con todo el equilibrio nostálgico-cómico requerido en los tiempos que corren, pero también, con la intención de relanzar la saga y corazón de la historia a los jóvenes de hoy.

El equilibrio es la clave de la serie, y también de esta nueva temporada. Que entiende a la perfección que los protagonistas son Johnny Lawrence (William Zabka) y Daniel LaRusso (Ralph Macchio), que en la recuperación de los tópicos del clásico tiene que priorizar el humor y no el melodrama, que la historia de los personajes secundarios es fundamental pero para reforzar el accionar de los protagonistas y no para tejer infinidad de líneas argumentales difíciles de seguir. Todo está en el equilibrio justo, como Daniel haciendo la famosa grulla.

Pero también retoma la idea de un héroe popular, trabajador, proveniente del estrato más bajo de la sociedad, ese rol tan común en los relatos de los años ochenta dejado de lado en las series actuales. La subsistencia económica es uno de los conflictos que enfrenta el protagonista como en los relatos de antaño. Otro de los tópicos es la manera de abordar estos conflictos: en la serie se prioriza siempre la comicidad, como si los actores nunca se tomaran demasiado en serio aquello que sucede dando un tono lúdico a los capítulos. Por último, las incontables referencias a la cultura popular de los ochenta que, si bien es un recurso dirigido a los espectadores de más de treinta, refuerza el guiño constante y trazan el vínculo con los imaginarios construidos.

La serie que tiene de productores ejecutivos a Ralph Macchio, William Zabka y a Will Smith demuestra que la historia lejos de estar agotada se renueva con la misma energía vital de sus primeras temporadas, se acopla a los temas contemporáneos como el bullyng, la reivindicación femenina y la puesta en crisis del bien y el mal. Como dice el villano (John Kreese) “El bien y el mal no existen, sólo existen la debilidad y la fortaleza”, conceptos arcaicos que los antihéroes contemporáneos deberán desactivar.

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