Juan Pablo Russo
23/12/2020 13:02

Desde la reciente Vicenta (2020), de Darío Doria, a la ganadora de la Palma de Oro en Cannes 4 meses, 3 semanas y 2 días (2007), del rumano Cristian Mungiu, pasando por el documental Que sea Ley (2019), de Juan Diego Solanas y hasta un corto nominado al Oscar, la temática del aborto no le es ausente al séptimo arte, que lo ha abordado desde diferentes géneros y formatos con enfoques que proponen reflexiones donde no hay blancos ni negros.

Que sea Ley

(2019)

4 meses, 3 semanas y 2 días (Cristian Mungiu, 2007) En esta obra maestra rumana las protagonistas son dos hermanas que viven en la Rumanía de los últimos años del comunismo. De nuevo, la ilegalidad del aborto vuelve a poner a la embarazada en una situación de riesgo. Pero dicha operación es un tema tabú que queda entre la mujer y quien realiza el procedimiento, sin que incomode a una sociedad que mira hacia el otro lado.

Grandma (Paul Weitz, 2015) Protagonizada por la hilarante Lily Tomlin, cuenta la historia de una joven que recurre a su abuela cuando se da cuenta de que está embarazada y no tiene dinero para abortar. La madre de su madre no anda muy boyante precisamente, así que ambas inician un recorrido en busca de la cantidad que necesitan. Divertida, tierna y sin tragedias.

Yo aborto. Tu abortas. Tod@s callamos (Carolina Reynoso, 2013) Siete mujeres, incluída la directora del documental, provenientes de distintas clases socioculturales reflexionan sobre una problemática que todas vivieron en sus cuerpos: el aborto clandestino. A través de sus testimonios se intenta derribar ciertos mitos en relación a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, para así obtener una mirada renovada y desestigmatizante de la temática.

El secreto de Vera Drake (Mike Leigh, 2004). A mediados del siglo XX, en Inglaterra, Vera Drake trabaja limpiando casas y tiene una familia normal. Es una mujer apreciada que practica abortos a mujeres que no pueden hacerse cargo del bebé. Pero una de sus intervenciones sale mal: su “paciente” termina hospitalizada y Vera es detenida. Aun así, su angustia principal es no poder cuidar de su familia, pues no considera que haya hecho algo malo.

Un asunto de mujeres (Claude Chabrol, 1988) Narrada en el contexto de la Francia de Vichy, Marie ayuda a abortar a una vecina que tiene a su esposo en la guerra. Un día, le cuenta a una prostituta y la noticia se extiende, por lo que muchas mujeres buscan sus servicios. Los abortos se transforman en un próspero negocio, pero su marido la denuncia y es condenada. Marie se convierte en una de las últimas mujeres guillotinadas en el país europeo.

El crimen del Padre Amaro (Carlos Carrera, 2002). Amelia se enamora del sacerdote de su pueblo y el padre Amaro empieza una relación clandestina con la joven, que queda embarazada. La situación amenaza la reputación del religioso, que la convence de practicarse un aborto clandestino. El procedimiento sale mal y la joven fallece. No solo es una reflexión acerca del aborto, también es una representación de los poderes políticos, económicos y religiosos en la sociedad latinoamericana.

Cuando el aborto era ilegal. Historias no contadas (Dorothy Fadiman, 1998). Nominado al Oscar por Mejor Cortometraje Documental en 1998, este material revela las consecuencias emocionales y físicas que tuvieron las mujeres debido a la penalización del aborto en Estados Unidos. Realizado por Dorothy Fadiman, narra los testimonios de mujeres que sobrevivieron a un aborto ilegal, que dieron en adopción a un hijo al no conseguir quién les realizara un aborto, de médicos que practicaron abortos y de familiares que perdieron a una mujer por una interrupción mal practicada.

Si las paredes hablasen (Cher, Nancy Savoca, These Walls Could Talk, 1996) Las historias de tres mujeres de distintas épocas convergen en la misma casa y la misma situación: un embarazo no deseado. Confundidas y desesperadas por la situación que atraviesan, estas mujeres buscan una solución, sin embargo, la moral y la penalización del aborto las obligan a tomar decisiones que ponen en riesgo su vida.

Invisible (Pablo Giorgelli, 2017) Invisible cuenta la historia de Ely. Ella va al colegio por la mañana y trabaja por la tarde en una veterinaria. Cuando se entera que está embarazada su mundo interior estalla aunque por fuera se empeñe en mantener su rutina como si nada ocurriera. Ely tiene miedo, está angustiada, sabe que cualquier decisión que tome no tiene vuelta atrás.

Clandestinas (Andrea Aguilar y Ezequiel Altamirano, 2013) Documental que aborda la problemática que viven las mujeres al verse determinadas a decidir sobre su cuerpo en un contexto de clandestinidad. Apoyamos la despenalización del aborto, ya que entendemos que esto implica un reconocimiento sobre la autonomía de nuestros cuerpos.

Vicenta (Darío Doria, 2020). Vicenta es pobre, analfabeta y vive en una casita muy humilde, en las afueras de la Ciudad de Buenos Aires. Su hija menor, Laura (19), sufre un retraso madurativo severo y está embarazada, producto de un abuso sexual por parte de un familiar. Tras enterarse de esa situación, Vicenta solicita a los médicos que le practiquen la interrupción legal del embarazo pero una jueza, muy cristiana, prohíbe el aborto a pesar de estar autorizado por la ley en este tipo de casos. Vicenta inicia entonces una lucha contra viento y marea para que los derechos de su hija sean respetados.

Que sea Ley (Juan Diego Solanas, 2019). Que sea Ley cuenta la lucha por el aborto legal en la Argentina, donde cerca de mil mujeres abortan por día. Durante 2018, cuando se presentó por séptima vez el Proyecto de Ley de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito se generó un debate sin precedentes que dividió y atravesó a toda la sociedad, sin distinguir las clases sociales ni las pertenencias partidarias. La película comienza con la media sanción de la Cámara de Diputados; sigue a través del relato de las y los protagonistas en un recorrido de 4000 kilómetros en automóvil, buscando cientos de testimonios y voces de mujeres que tienen en común ésta lucha, y finaliza con el rechazo del Senado, aunque en lugar de un final es un nuevo comienzo. Quienes se autodenominan “pro–vida” han ganado una batalla, pero las mujeres argentinas no se rinden; su determinación inquebrantable y su lucha, llena de vida, nos muestran que los derechos se ganan en la calle.

Comentarios