Juan Pablo Russo
18/12/2020 13:48

Basada en el libro homónimo de Carlos Montero, cocreador de Élite junto a Darío Madrona, El desorden que dejas (2020), miniserie de ocho episodios que estrenó Netflix, resulta un apasionante thriller, con reminiscencias del film noir, que narra la llegada de Raquel y su marido al ficticio pueblo de Novariz, en Galicia, donde ella sustituirá a Viruca, una profesora del instituto que sufrió un final trágico.

La trama se centra en dos profesoras (Inma Cuesta y Bárbara Lennie) que trabajan en el pequeño pueblo de Novariz en Galicia. Raquel (Cuesta) regresa al lugar de donde es oriundo su marido para ejercer como profesora de literatura. Acaba de enterrar a su madre, no está en su mejor momento ni con ella ni con su pareja (Tamar Novas) pero quiere demostrarse que puede hacerse cargo del puesto vacante. Pronto descubre que reemplaza a una profesora que supuestamente se suicidó (Lennie en un trabajo descomunal] y comienza a ser víctima de chantajes, acoso y con una obsesión creciente para saber qué le ocurrió de verdad a Viruca, la anterior profesora. Sus alumnos (entre ellos Aron Piper), sus compañeros y otros personajes aportarán respuestas o nuevas preguntas al caso.

Si la novela se centra en el personaje de Raquel y todo lo relacionado con su investigación, la serie apuesta por una narrativa en paralelo que combina pasado y presente, dando una voz protagonista al personaje de Viruca. Esas dos líneas temporales que avanzan en paralelo como en espejo y se retroalimentan para desentrañar la trama principal, así como la complejidad psicológica de los personajes, brindan al espectador un panorama todo lo que sucedió en el pasado al mismo tiempo que en la investigación del presente se hacen los descubrimientos.

Aunque el clima y las localizaciones ayudan mucho a crear una atmósfera opresiva que remite al policial negro sueco, hay dos elementos que elevan el nivel de la serie. Uno es su elenco. Inma Cuesta y Bárbara Lennie son tan buenas actrices que son capaces de hacer creer hasta la frase de diálogo más incongruente. El otro viene provocado por su giro narrativo final, que conviene no revelar, y gracias al cual, El desorden que dejas termina mostrando la corrupción institucional y cómo se acaba transmitiendo a todos los estratos sociales.

El desorden que dejas logra separarse de las series de género criminal rural más prototípicas, donde todos son sospechosos y todos se miran de reojo mientras guardan oscuros secretos. La historia, completamente adictiva, repleta de intrigas, deseos ocultos y personajes enigmáticos, mantiene la tensión y el misterio hasta su desenlace, y con ello, el interés del espectador.

Comentarios