Matías Szulanski
19/04/2020 16:52

Tuve la bendición de trabajar con Mariano Galperín escribiendo juntos el guion de Su realidad (2014). Ese fue mi primer trabajo pago en cine. Como lo conocía hace poco, mientras estábamos en el proceso de escritura empecé a buscar sus películas para ver. Una de ellas, Chicos ricos (2000), la conseguí en VHS -creo que Mariano en ese momento no la tenía a mano, no importa. Me acuerdo que cuando la vi dije: faaaaaaa, ésta es una de las pelis que a mi me hubiera gustado hacer.

Chicos ricos

(2000)
8.0

La trama es sencilla. Dos publicitarios chetos, ricos y exitosos contratan a dos prostitutas para festejar un premio. También llaman a una dealer LSD. Mientras están de fiesta entran a la casa dos ladrones, padre e hijo e intentan tomar a todos de rehén. Pero los ladrones terminan siendo los rehenes y los chicos ricos del título los victimarios.

Lo mejor de la película es el tono camp que tiene -reminiscente de las películas de John Waters-, la no-crítica o el festejo del estilo de vida de los 90s (acababan de terminar los 90s), la confinación de casi toda la acción a un espacio (salvo flashbacks y lo que voy a decir en breve) sucede todo en una casa y la parodia a los personajes y estructuras del costumbrismo malo del cine argentino.

En su momento fue muy mal recibida la película. Hay que mirar el panorama y entender porqué. Era en la primavera del “nuevo cine argentino”. Uhhhhhhhh, “el nuevo cine argentino”, ese movimiento que redujo el disfrute del cine a la expectativa del intelectualismo por la contemplación, el bodrio, lo que podría estar sucediendo en la cabeza de un personaje secundario que apareció dos veces en la cinta y en teoría sería crucial para entender el malestar y angustia del hermano de la protagonista y la pobreza for export. Claro, ésta peli no tiene pobres ni nada de eso, así que… No es una película perfecta pero la prefiero mil veces a ver árboles moviéndose.

Desglosando. El estilo deliberado camp se ve en que todo es demasiado, todas las situaciones son al extremo, los malos son malos y los que serían malos son buenos y nobles, es un subrayado con resaltador de colores sin miedo. Los protagonistas publicitarios, el LSD, el vale todo y no me importa nada y la frivolidad al frente muestran con poca diplomacia la época y al festejarlo es posible que a algunos le haya caído mal pero era lo que era.

En cuanto a los personajes y estructura, además de la acción principal hay dos policías que cuentan chistes mientras están en el patrullero afuera de la casa y la dealer se pasa de rosca de pepa y degüella a una de las prostitutas que los chicos contrataron y… agoniza casi toda la película. Esto es a lo que me refería de la parodia de la estructura y personajes heredados del costumbrismo choto. En muchas películas para alivianar o ensanchar la historia, hacer tiempo o quizás para tener una excusa para contar gags o chistes, éstas situaciones eran de manual (y siguen siendo, en realidad): tener un grupo de personajes que no hacen a la película pero que pueden aportar GTH (gracia, tiempo o huevo). Chicos ricos usa esta estructura y personajes para burlarse de esa estructura y personajes.

En fin, estimo que Chicos ricos es una película de mirada obligatoria. No van a ver a Tarkovsky ni a Bergman pero sí se van a divertir y pasar un rato más gracioso que con ellos dos.

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