Matías Szulanski
12/04/2020 13:12

Vlasta Lah, nombre artístico de Vlasta Giulia Lah Rocchi (1918-1979), fue una directora nacida en el Imperio astro-húngaro y radicada en Argentina. Es un nombre poco (o casi nada) conocido localmente, a excepción de cinéfilos, historiadores, etc. Sólo dirigió dos largometrajes: Las furias (1960), y Las modelos (1962), ambas co-producidas por su marido, el director ítalo-argentino Catrano Catrani. Si bien Las furias es su película más conocida (o menos desconocida), Las modelos es sin duda la que en mi opinión tiene más méritos. De hecho, me parece excelente.

Las modelos

(1962)

Los modelos (modelos de boutique, no de pasarela o fotos) del título son Ana (Greta ibsen) y Sonia (Mercedes Alberti), y ambas tienen más swing que todas las películas de Jean Paul Belmondo juntas y hacen mejor dupla que Gassman y Trintignant en Il sorpasso (1962). La Buenos Aires porteña que muestra se parece más a París de la nueva ola o a los swinging sixties de Londres, que a cualquier película de la época que hace una caricatura de la ciudad y el porteño.

Una de las mejores cosas de la película es que no tiene una estructura de rigor (como a muchos críticos les gusta llamar) o académica, es de la más adecuada en realidad, es el “vamos viendo qué onda”. La película se puede reducir a las dos modelos mientras navegan sin muchos sobresaltos una serie de vicisitudes y situaciones sociales que giran alrededor (o por causa) de su profesión. Pero, quizás por primera vez en el cine argentino la mujer no es “una lechuga” o un sujeto/objeto funcional al hombre o a la historia. Acá ellas son las protagonistas y tienen mil fallas, no son perfectas y son cien veces más interesantes que los festejantes que en una y otra vez las intentan seducir o encantar. Hablan muy educadamente de temas no-tan-elegantes o más bien punzantes y siempre están dos pasos adelante del resto (no es que sean cínicas, en el fondo tienen sentimientos pero no son las pobrecitas en busca de que alguien las guíe).

Ana quiere dejar de modelar porque considera que es algo que no requiere talento y Sonia aprovecha su belleza y labia para militar el feminismo. Realmente es una película súper adelantada a su época, le pasa el trapo a casi cualquier representación femenina en el cine argentino (en esto está pareja con la peli anterior de Lah) y no es para nada “on the nose”, no te pone nada en la cara diciendo “mirá éste es mi manifiesto y esto es lo que pienso”, para nada. La directora hace todo tan smooth y cool que no tiene que recurrir a los subrayados.

Otras notas particulares de la peli incluyen los rocanroles que suenan, los peinados y vestidos, los autos y la escena en la que durante una fiesta en una quinta, un grupo de gente se junta para ver de forma traviesa cómo un toro aparea a una vaca como si fuesen de primaria.

Qué bueno que enganché de casualidad esta película en YouTube, realmente es una caja de sorpresas y hay películas argentinas geniales que son prácticamente imposibles conocer o ver en otro lado.

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