Leo Damario
11/01/2020 12:42

En 1978, a pesar de encontrarse sin un duro y en precaria situación personal, Roman Polanski no tardó mucho en empezar a considerar un proyecto largamente ansiado, a instancias del productor Claude Berri, que se había hecho con los derechos de Tess of the d’Urbervilles, la novela de Thomas Hardy que diez años atrás le había hecho leer su difunta Sharon Tate con la esperanza de que él la dirigiera como protagonista.

Había una vez... en Hollywood

(2019)

Tras los títulos de crédito de Tess, que concluyen con un expresivo “To Sharon”, tiene lugar la primera secuencia, que es un prodigio de la puesta en escena. Un gran plano general en retroceso descubre un camino y un grupo de personas caminando por él. Un plano que recuerda poderosamente al que abre El baile de los vampiros film en el que Roman Polanski y Sharon Tate se conocieron, se enamoraron y se casaron.

En Había una vez... en Hollywood, Tarantino retrata a Sharon en una soleada tarde camino a comprarle a Roman el libro de Hardy. Previo a conversar con el librero ella se topa con una escultura de La orden de Malta del Halcon Maltés. Sharon la acaricia fascinada reconociendo en esa figura icónica el inicio del cine negro de la mano del primer John Huston.

En la escena siguiente Quentin la retrata en una tarde feliz donde justifica la existencia y esplendor de Sharon (existo en la vida porque existo en el cine, tesis de la obra de Tarantino) fotografiándose junto al afiche de su película en una sala de cine. Venciendo a Nancy Kwan en The Wreking Crew (con Dean Martin).Todo el tiempo lleva en sus brazos el libro de Hardy que luego inspiraría a Polanski a filmar Tess y rendirle tributo a su cruentamente asesinada esposa con una de sus mejores películas. En lo personal es una de las secuencias más bonitas y disfrutables de la filmografía de Quentin Tarantino.

Es muy difícil quedarse con un solo sintagma de este magnus opus que vi ocho veces solo en cine del (no dudo en decirlo) mejor cineasta mainstream vivo y en actividad. En este conteo repaso, de modo arbitrario, las mejores escenas del film que debería llevarse al menos cinco estatuillas de la Academia: Mejor Actor de reparto (Brad Pitt), Mejor guion, Mejor montaje, el retrasado Oscar a Mejor director y claro, la mejor película del año (y de los últimos 30 años, why not).

1- El avión de PanAm aterriza en el aeropuerto. Inicia "Out Of Time" de Los Rolling Stones y con eso el tercer acto del magnun opus de Quentin Tarantino. Los carteles de Taco Bell y los bolichitos de Hollywood se encienden por última vez. Nos detenemos en El Coyote, el bar mexicano en el que Sharon Tate y Ray Sebring cenaron por última vez. El starsystem nunca más volvió a estar seguro. El fin de una era.

2- La niña hippie Pussy Cat (tributo a Russ Mayer) se ofende con el hawaiano medio viejo de Cliff Booth (Brad Pitt) y en el desértico Span Ranch se sube a un topolino para gritarle "El ciego eres tú". La rueda del Cadillac con un cuchillo clavado y todo lo que sigue. Épico.

3- Bruce Lee desafía a Cliff Booth a un friendly combat en el set de El Avispón Verde. Todo acaba con una Zoe Bell furiosa.

4- El disparo de un flash de cámara en placa. La imagen de un retrato deforme de Rick Dalton en un banner. Written and Directed by Quentin Tarantino. Brad Pitt se sube al volante del Cadillac Coupe De Ville de Michael Madsen. DiCaprio entra del lado del acompañante. Sus nombres invertidos. Se enciende la radio y Roy Head sonríe con The Traits al ritmo de "Treat her right". Marcha atrás, primera, y los arreglos de viento están sonando cuando nos subimos al avión de PanAm que nos trae a Sharon Tate y Roman Polanski. El cierre es la entrada triunfal de Leonardo DiCaprio y Brad Pitt (con chaqueta de cuero y blue jean respectivamente) al bar cómo si fueran Paul Newman y Robert Redford. Histórico.

5- Luego de convivir una tarde en Hollywood, como en un juego de simulación, con los personajes del film Rick Dalton y Cliff se suben a su Cadillac mientras Sharon sale del cine algo afectada después de ver The Werking Crew. Es el crepúsculo. Para ese entonces ya conocimos a "la familia Manson" y su hijo Tex (quien le dio 16 puñaladas a Sharon Tate). Inicia "Californian Dreaming" por Feliciano. La atmósfera en los fotogramas se siente pesada. Invade la nostalgia y la gravedad. En una de las tomas se puede ver como Jimmy Stacy se sube a su motocicleta, posiblemente esa tarde tenga el accidente en el que pierda el brazo. De las secuencias más emotivas en un film de Quentin.

6- Luego de aventar a una hippie que va a Big Sour, Sharon Tate llega la calle principal en busca del libro Tess para Roman. En la librería se cruza con El Halcón Maltés de Humphrey Bogart y conversa con el librero sobre el regalo que en el futuro se convertirá en el homenaje de Roman a ella: Tess protagonizada por Nastassja Kinski. La secuencia tiene su momento de oro cuando ella se tienta e ingresa a una sala de cine a ver The Wreking Creew protagonizada por ella y Dean Martin. El acontecimiento cinematográfico se produce en el traveling lateral que la acompaña hasta el afiche. De las mejores secuencias que el cine nos dio. Se la ve a Sharon viva en la pantalla mientras la Sharon de la ficción la contempla con sus anteojos de marco grueso color café. No hay plot. No hay drama. El cine ES.

7- Post una de las mejores secuencias de acción en la que el "clan Manson" pierde por paliza, Rick Dalton es sorprendido por su vecino Jay Sebring. La música, el extrañamiento de Rick y la historia real se hacen presente en un clima fantasmagórico. Las rejas de la casa de Sharon-post morten- se abren de par en par como las puertas del Edén y Rick ingresa al paraíso. La ficción hace de eternidad y nos presenta como una vía de la vida después de la muerte.

8- Rick Dalton se encuentra en el set de Lancer con una actriz de 8 años que se hace llamar Marabella como su personaje. El pasado y el futuro se hacen carne y uña en la historia de Easy Brisa.

9- Steve McQueen nos explica en pocas palabras el triángulo amoroso entre Sharon, Roman y Jay. ¿El contexto? La mansión Playboy, porros y Mammas and the Pappas.

10- DiCaprio en el mejor estado de actor cómico. Una secuencia en el motorhome con algo de impro se vuelve pura reacción y paroxismo frente al fracaso de no recordar sus líneas. Está todo ahí.

BONUS:

Brad Pitt como Cliff Booth en el secundario que sostiene al film y le valdría un Oscar.

El cine es imagen y discurso ( recordemos a Javier Bardem en Sin lugar para los débiles), la grandeza de Había una vez... en Hollywood es sostener dos horas cincuenta de relato con un doble de riesgo en un Coupe de Ville paseándose por el Hollywood de sexo, drogas y rock and roll.

En tiempos de guerra contra el mundo de las ideas (donde importa más el mundo privado y político del artista que su obra) Quentin realiza su gran statement como director: la obra no tiene moral ni responsabilidad social. El cine por el cine mismo.

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