Kaleem Aftab
06/01/2020 12:20

Sam Mendes (Belleza Americana, 007 Spectre) y su director de fotografía Roger Deakins crearon para 1917, película que sorpresivamente se llevó los Globos de Oro a Mejor Película Dramática y Mejor Dirección, una impresionante incursión en plano secuencia en territorio enemigo durante la Primera Guerra Mundial. Protagonizada por Andrew Scott, Benedict Cumberbatch, Colin Firth, Dean-Charles Chapman, Richard Madden, Mark Strong y un extraordinario George MacKay, 1917 se estrena en Argentina el 6 de febrero.

1917

(2019)

La trama de 1917 es simple. Los soldados británicos Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman) son peones a quienes el General Erinore (Colin Firth) les encomienda una misión imposible: introducirse en el territorio ocupado por los alemanes en Francia. Deben entregar en mano un mensaje que evitará la muerte de 1600 soldados, entre los que se encuentra el hermano de Blake. La ejecución de la historia es sublime y la fotografía es excelente.

El director Sam Mendes se ha valido del talento del DF ganador del Oscar Roger Deakins para filmar la invasión en un plano secuencia Como ocurre en La soga, de Alfred Hitchcock, y Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), de Alejandro González Iñárritu, hay varios cortes imperceptibles. Es un esfuerzo muy ambicioso, ya que la dirección de arte incluye varios escenarios: trincheras que albergan a cientos de soldados británicos, cadáveres en paisajes cenagosos, esqueletos de animales devorados por las ratas, una granja con vacas, aguas peligrosas, escondites subterráneos, un convoy en la carretera y el sangriento campo de batalla. Los alemanes sobrevuelan la zona con regularidad. La cámara sigue a los hombres, y a veces corre delante de ellos con la rapidez de un combate aéreo. La decisión de filmar un plano secuencia significa que los directores se aseguraron de que las ratas, los actores y los aviones se sincronizaran. El nivel de planificación es similar al de un plan de batalla.

1917 salta de un nivel a otro como si fuese un videojuego, cada sección tiene una mirada diferente, un nuevo conjunto de problemas y acontecimientos inesperados. La fotografía es inmersiva. La escenografía hace que las localizaciones parezcan naturales y el vestuario va de impecable a sucio. Da la impresión de que los hechos ocurren por casualidad más que por un rodaje calculado al milímetro. 1917 tiene la energía y estructura episódica de películas de persecuciones y peleas, como Apocalypto o Niños del hombre.

Es otro notable repaso a la Gran Guerra, después del documental  Jamás llegarán a viejos, de Peter Jackson, donde seleccionó material de archivo, lo restauró en color y alteró el número de fotogramas por segundo para adaptarlo a los gustos modernos. 1917 empieza como una película que sólo podía hacerse usando tecnología actual para hacer retroceder un siglo al espectador. Hay una gran tradición de películas bélicas que sacan lo mejor de los cineastas, permitiéndoles atravesar las fronteras tecnológicas y Mendes se une a este club. De hecho, es su mejor trabajo.

Hay varios cameos de algunos de los mejores actores británicos, a quienes los dos jóvenes soldados se encuentran en su camino, y con los que Mendes muestra su preferencia por actores con gran experiencia en el teatro. También hay una notable actuación de George MacKay, que lleva el peso de la película a través de momentos de oscuridad, alegría y tristeza. No fue una sorpresa que 1917 aterrizara en las nominaciones a los premios pero si que le ganara a El Irlandés, Guasón e Historia de un matrimonio..

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