Matías E. González
30/12/2019 15:08

La trayectoria artística de una persona puede ser comparada con un puzle, en el que hay múltiples piezas que representan diferentes proyectos y acontecimientos de la profesión. En el caso del director y guionista Mariano Hueter, este año sumó tres partes importantes para su rompecabezas artístico: en mayo, El Mundo de Mateo; en agosto, una nueva temporada de DAC Ficciones Cortas y, en noviembre, Inconvivencia. Cada una de ellas incluye tanto sus aptitudes, formación y labor individual como el trabajo colectivo desarrollado con diversos profesionales, delante y detrás de cámara, y las devoluciones realizadas por la crítica y el público ante la visualización de cada producto audiovisual.

LAS PIEZAS PRELIMINARES

Un niño se acuesta en su cama y se tapa con una frazada, la cual lo protege del frío y, a su vez, lo separa del tren que circula a pocos metros. La pantalla se funde a negro y un nuevo panorama aparece frente a los ojos del espectador. Es que, ese niño no está durmiendo en su habitación, sino que está sobreviviendo en las inmediaciones de las vías del tren. Menos de dos minutos fue el tiempo necesario para que Mariano Hueter lograra cautivar al público y generara múltiples elogios con su primer cortometraje Utopía (2007), realizado durante su primer año de carrera y premiado en diferentes festivales.

Desde ese momento, su puzle no paró de incorporar piezas: hizo los cortometrajes Pueblo dividido, con la participación del Chino Darín, y Aula magna; dirigió el videoclip de la canción No me llore tanto, de Ricardo Mollo y las series Inconsciente Colectivo, con las actuaciones de Nicolás Pauls, Felipe Colombo, Guadalupe Docampo, Boy Olmi y Adrián Navarro, y El Legado, con Pablo Rago y Luis Machín en su elenco, entre otros proyectos. Asimismo, debutó en un nuevo rol, ya que se convirtió en socio y director general de Idealismo Contenidos, donde trabaja con el productor Ezequiel Negro.

LA PIEZA POLICÍACA

Se trata de El mundo de Mateo, la ficción policial en la que Hueter estuvo encargado de la dirección y, además, del guion, tarea en la que trabajó junto a Ezequiel Goldstein. La historia se centra en un adolescente acusado de cometer un asesinato en un pequeño pueblo, en las afueras de la ciudad. La búsqueda del verdadero culpable devela una serie de oscuros secretos que fueron escondidos hasta el momento por las familias del lugar y envuelve al padre del joven, a la psicopedagoga del colegio y al comisario local en un entramado peligroso.

En la miniserie, el crimen es el disparador para que los espectadores puedan adentrarse en múltiples problemáticas como el bullying, el abandono familiar, la prostitución y la corrupción. Una particularidad es la ambigüedad de los personajes, ya que es posible observar la cara y la contracara de cada uno frente a los diferentes conflictos.

El reparto reúne actores y actrices de distintas generaciones y trayectorias, lo que da lugar a un grupo ecléctico. Renato Quattordio personifica al joven Mateo, quien no solo debe superar ciertas cuestiones familiares y convivir con el rótulo de culpable hasta que se demuestre lo contrario sino que, también, debe lidiar con las confusiones y los pensamientos que perturban su mente día a día. Fernán Mirás interpreta al padre, un hombre que es capaz de dar todo por su hijo y defenderlo hasta las últimas consecuencias; Martina Gusmán da vida a la psicopedagoga que atiende a Mateo en la escuela y considera que hay algo más detrás de la causa, lo que la lleva a involucrarse en terrenos peligrosos; Luciano Cáceres se pone en la piel del comisario del pueblo, cuyas acciones y actitudes se tornan sospechosas y Federico D´Elía representa al director de la institución, con mayor desatención que interés respecto a los problemas que ocurren en el lugar. El elenco se completa con Tomás Wicz, como Luciano, Cecilia Dopazo, como su madre, Celina Font, como la madre de Mateo, Gastón Cocchiarale, como un policía del pueblo y Fausto Bengoechea, como un compañero de Mateo y Luciano.

La serie pertenece al thriller, uno de los géneros preferidos por el público a la hora de seleccionar una ficción. Por lo tanto, en la fortaleza del producto también radicaba el mayor desafío, ya que hay diversas producciones enmarcadas en el misterio, oriundas de distintas partes del mundo. Sin embargo, El mundo de Mateo logró cautivar a los espectadores tanto por su relato como por la calidad artística y técnica para desarrollarlo, fusionando elementos locales y universales, lo que le permitió trascender las fronteras y competir como “Mejor Serie”, dentro de la Selección Oficial, en el TV Series Festival de Berlín.

LA PIEZA INTIMISTA

Es el caso de Inconvivencia, el drama romántico en el que Hueter volvió a estar en la dirección y a escribir junto a Ezequiel Goldstein. La miniserie intimista tiene como protagonistas a Caro y Lucas, quienes son pareja desde hace siete años, pero, una crisis que tiene como síntomas discusiones, reproches y silencios incómodos, los lleva a plantarse una única salvación: “inconvivir”, que consiste en seguir el noviazgo pero habitando en residencias diferentes.

Una singularidad es que el conflicto de pareja les ocurre a dos personas en sus treinta años de edad, con menos de una década de noviazgo, que están inmersas en un contexto de relaciones humanas dinámicas y, a su vez, efímeras. Si bien la problemática inicial se acentúa en la inconvivencia, con el correr de los capítulos aparecen diversos tópicos, como las maneras de seguir o resistirse a los mandatos, los tipos de familias contemporáneas, las distintas formas de vivir la sexualidad, las aspiraciones personales y profesionales y las crisis existenciales.

Al igual que en El mundo de Mateo, el elenco está integrado por artistas de diferentes ámbitos de origen, ya sea cine, teatro o televisión, que lograron la sintonía en pantalla. Laurita Fernández interpreta a Caro, una psicóloga bastante estructurada en busca del progreso constante, focalizada en sus propios problemas, que debe sortear un giro total cuando deja de convivir con su novio, lo que la lleva a reflexionar sobre múltiples aspectos de su vida y a enfrentarse a barreras que aparecen a través de los ataques de pánico. Tomás Fonzi personifica a Lucas, un cocinero que trabaja en un prestigioso restaurant pero, a pesar de su pasión y dedicación, aun no consigue el puesto que anhela y debe resignar cierta felicidad personal para alcanzar la satisfacción profesional. Asimismo, la ficción cuenta con las actuaciones de Cristina Banegas, como la madre de Caro y, Luis Machín, como el dueño del restaurant Azcuénaga, que aportan consejos relevantes a los protagonistas en la etapa que atraviesan, Gastón Soffritti, Iair Said y Marina Bellati, encarnan a los amigos de Lucas y Caro, que también deben sortear sus propios conflictos y, por otra parte, Luciano Cáceres, interpreta a uno de los pacientes de la psicóloga.

En el caso de Inconvivencia, el principal desafío estuvo en la identificación del público respecto a las diferentes cuestiones abordadas en la miniserie. Aunque se trata de una ficción, el mundo en el que se enmarca es el contemporáneo, en el que habitan tanto los personajes como los espectadores, que se enfrentan a problemáticas semejantes, ya sea en mayor o menor medida. El objetivo se cumplió, ya que más allá de los destaques por las fortalezas artísticas, narrativas y técnicas de la serie, la gente debatió cuestiones surgidas en la producción audiovisual.

ENSAMBLE DE PIEZAS

Tanto en El mundo de Mateo como en Inconvivencia, hay varios puntos en común. Las miniseries cuentan con recursos a los que el público está acostumbrado a visualizar en las producciones cinematográficas pero no de manera recurrente en las ficciones emitidas en la televisión, como es la aparición de diversos planos secuencia o escenas a una sola cámara.

Ambas ficciones cuentan con capítulos de media hora de duración, en los que hay un preciso tratamiento de los tiempos, tanto para la generación de los climas correspondientes como para el dinamismo de los hechos que acontecen en la historia. Lo mismo ocurre con el arco dramático presente en cada episodio, por lo que cada final genera adrenalina en los espectadores y éstos desean seguir viendo lo que sucede con los personajes y sus problemas.

Respecto a la visualización de las producciones audiovisuales, el público pudo optar por dos maneras: mirar un capítulo por semana en su correspondiente canal de aire o ver todos los episodios de manera sucesiva, al estilo maratón, en la plataforma “on demand”. El mundo de Mateo se emitió los martes, a las 22, por la Televisión Pública Argentina e Inconvivencia, los jueves y viernes, a las 23.30, por Telefe. En ambos casos, luego de su capítulo estreno en la pantalla chica, ya se encontraban todos los episodios disponibles en Flow.

Finalmente, las miniseries se sometieron a dos termómetros de medición de audiencia: por un lado, el rating y, por otro, las redes sociales. Sobre este último, las dos ficciones dirigidas por Mariano Hueter contaron con una gran cantidad de repercusiones, que se evidenciaron a través de los comentarios, los hashtags y los trending topic conseguidos durante las transmisiones, no solo en referencia a los títulos (El mundo de Mateo, Inconvivencia) sino, también, por sus protagonistas.

LA PIEZA DIDÁCTICA

Este año, Mariano retornó delante de cámara con la cuarta temporada de DAC Ficciones Cortas, el programa emitido por CINE.AR que incluye charlas con actores, actrices, cineastas, productores y guionistas de la industria cinematográfica local y, a su vez, presenta diferentes cortometrajes. En esta oportunidad, Hueter condujo el ciclo junto a Jazmín Stuart.

El sillón de invitados recibió a diversas personalidades: Ricardo Darín, Nancy Dupláa, Luis Machín, Cecilia Dopazo, Fernán Mirás, Gastón Pauls, Abel Ayala, Julieta Zylberberg, Sebastián Schindel, Justina Bustos, Nicanor Loreti, Hernán Guerschuny, Sabrina Farji y Miguel Ángel Solá.

Asimismo, se emitieron los cortometrajes: La Fuga de Fernando Primavera, Ignacio Lavizzari y Mauricio Medina; Amalia y Eduardo de Tomás Morelli; Frutas de Ariel Span; Altibajos de un petiso de Fernando Milsztajn; La novia de Frankenstein de Francisco Lezama y Agostina Galvéz; Capitanes de Federico Pozzi e Iván Stoessel; Es una ficción de arena de Ingrid Pokropek; Dear Renzo de Francisco Lezama y Agostina Galvéz; Son de Alejo Santos; Cuestión de Té de María Monserrat Echeverría; Desconocidos de Sebastián Rodríguez; Alas de piedra de Sofía Gariazzo y Francisco Cerchiara Montero; Antes de Irme de Mariana Sanguinetti y Pequeño manifiesto en contra del cine solemne de Roberto Porta.

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