José C. Donayre Guerrero
06/05/2019 11:12

Game of Thrones, la serie creada por David Benioff y D.B Weiss se aproxima a su final, después de entregarnos en el episodio anterior un apabullante destello visual imprevisto e impensado para la televisión actual, ahora en el episodio 4 de esta última y 8va temporada, entrega un momento de preámbulo a lo que será la batalla final entre los sobrevivientes a la pelea contra los caminantes blancos y el ejército de Desembarco del Rey.

Al final el cierre será sobre quien se quedará con el trono: entre Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) y Cersei Lannister (Lena Headey). Un episodio más sentimental, pero a la vez más lúdico y de lo que suele definirse como la calma previa a la tormenta. Aunque con tenso final. Todo empieza con el dolor de los caídos: Los funerales de los muertos en Winterfell. Sin duda una escena muy sensible porque nos recuerda a los que vimos como Jorah y Lady Mormmont y los Dothrakis. Después empieza las celebraciones de la victoria con una gran cena donde se ve la interacción entre todos los personajes. Un momento mucho más relajado donde se comienza a gestar las relaciones entre los que quedaron. Escenas risibles y emotivas entre Tyrion (Peter Dinklage) y Jaime Lannyster (Nikolaj Coster-Waldau) y Brienne de Tarth (Gwendoline Christie). Jon Snow (Kit Harington) con los salvajes y Daenerys que mantiene una relación tensa con Samsa Stark (Sophie Turner).

Sin duda el inicio ya es entretenido pues se ve a los personajes distendidos o más ofuscados, hay un nombramiento importante (Gendry es el lord de Bastion de Tormentas) se ve el encuentro amoroso entre Jaime y Brienne sorpresivo pero esperado no menos icónico. Y así mismo la gran envidia que empieza a sentir Daenerys con el secreto de Jon Snow. Aquí empieza el episodio sobre lo que será lo más inquietante, puesto que Daenerys empieza a ver que su coronación está en peligro, que ya no será todo tan grandilocuente en torno a su figura. Más allá de Cersei, no parece tener todas a su favor y así se verá. Finalmente, Jon Snow revela el secreto de su verdadero origen a Ayra y a Samsa lo cual abre la intriga sobre el manejo de dicha información.

Luego viene el dolor de las despedidas. Como todos los giros de la serie, uno hubiera esperado que todos cabalgaran juntos contra Cersei pero no es así, inesperadamente, todos se despiden. Si la llegada a Winterfell en los dos primeros episodios era la suma de reencuentros, aquí estamos ante las conmovedoras despedidas. Sam se queda y los salvajes vuelven más allá de donde estaba el muro. Jon se despide de Snow que tan fielmente los acompañó.

Y así de pronto llega el primer enfrentamiento entre Daenerys y Cersei. Sorpresivamente, son atacados por la flota der Euron Grejoy mientras volvían a DragonStone y muere uno de los dragones con la lanza ya antes vista y Missandei es tomada prisionera. Inesperado giro cuando se hablaba de retomar fuerzas para atacar Poniente. Aquí ya se ve que el ejército de Daenerys está diezmado y aun así marchan hacía Poniente frente a un Ejército tan remozado y poderoso como el de Cersei. Es de lo mejor que en este episodio vuelven los lindes de lo que marcó lo que era la serie en sus mejores temporadas. Los sentimientos de envidia, fraude, decepción, hipocresía, mentiras, así como la noción de complot. El secreto de Jon Snow como real heredero del Trono de Hierro, información clave que puede derrumbar a Daenerys y que se huele, por otro lado, el aire de traición por parte de Varys y Tyrion (quienes ya saben este secreto). Daenerys dicho sea de paso, es un personaje que empieza a flaquear, no tiene el brillo de antes, se nota ya que merma su presencia desde la guerra contra los caminantes blancos y se postula como la gran perdedora. No obstante, llega el final y la especie de tregua en un cruce entre Tyrion y Cersei que termina por la ejecución de Missandei que como se sabe en la serie: siempre los personajes más emblemáticos que tienen planes futuros son los primeros en morir.

Sin duda es el gran giro para Daenerys. Es un episodio centrado en su debilitamiento como comandante de los ejércitos hacia el trono. Está a puertas de repetir la figura de su padre “El Rey Loco”. Ha sufrido la caída de un dragón otra vez. Pero aquí empieza, al parecer, su giro de teatro Shakesperiano. El ver morir a Missandei y su dragón, parece que hará despertar en ella algo inesperado, un aire lleno de ira propio de linaje de Targaryen y eso parece ser el duelo del próximo episodio. También va a llegar Jon Snow a pelear por ella, Jaime Lannister está volviendo a Poniente. Otra vez se vuelven todos hacia un solo punto. Y sin duda es lo que más se centra esta nueva temporada. Todo es en el objetivo de ser más de impacto físico entre los bandos y a la vez resolutivo. De confrontación final. De seguir arrastrando muertos pero ya en fin de lo que es saber el final y el destino de los vivos.

No se puede objetar que se si bien esta temporada tiene episodios más funcionales, son emotivos y llenos de suspenso bélico. Se está terminando como las grandes sagas. Es cierto que la expectativa por Cersei y sus maquiavelicos planes la postulan como finalmente la enemiga final de la serie. Y si Ayra Stark (Maisie Williams) como gran heroína volverá a cerrar la profecía sobre ella. Y es que si algo está descrito en todo lo místico es que se cierra el destino de cada uno. Nuevamente surge Tolkien como gran referente esta vez con El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (Peter Jackson, 2003), en este caso por el regreso de un Targaryen (Jon Snow) a ser el Rey y vuelva la paz final o algún giro de encuentro final como en Star Wars: Episodio VI - El Regreso del Jedi (1983) con la redención de los seres malignos: aquí de Cersei y Jaime Lannister como la familia que dio origen a todo el destello de la serie. Esta vez vamos de Winterfell a Kingslanding donde volverán seguro a confluir todos los personajes, otra vez. Un episodio muy interesante al diferenciarse del anterior, y es cierto que hacen falta los caminantes blancos y el Rey de la Noche que tan en vilo tuvo a todos por 8 temporadas, pero fue un episodio que marcó el regreso de los duelos de dialogo y porque nos muestra que terminará donde todo empezó. El próximo episodio dirigido otra vez por Miguel Sapochnik nos dice que ya habrá un gran despliegue para lo que será la batalla final por el trono.

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