Nicolás Quinteros
27/02/2019 14:41

Una vez más, el director Steven Soderbergh expande las reglas del juego. No sólo al filmar su nueva película (producida por Netflix), con un Iphone 8 y en sólo dos semanas; sino también al exponer los intereses que movilizan a los que manejan los hilos del básquet en los Estados Unidos, dejando al descubierto que los mismos poco tienen que ver con el deporte.

High Flying Bird

(2019)
6.0

La historia se desarrolla durante una huelga motivada por la falta de acuerdo entre los dueños de los equipos y la asociación de jugadores por los límites de los contratos de los basquetbolistas. Durante la parálisis de las actividades, un representante, Ray Burke (André Holland) ve la posibilidad de que los propios protagonistas del juego desarrollen su propia liga, sin depender de los que hoy detentan el poder.

Si bien a muchos espectadores, el mundo del básquet profesional les puede resultar un mundo desconocido, las luchas de poder, la ambición de los representantes, el manejo de las jóvenes promesas del deporte (el guión de Tarell Alvin McCraney hace constantes referencias a la época de la esclavitud) y la intención de rescatar la pureza del juego por sobre el negocio, son temas universales.

La película –con la dirección de fotografía de Peter Andrews– no se ve “linda”, debido a la tecnología utilizada y al presupuesto reducido con el que trabajó el director (unos dos millones de dólares). Pero esa “escasez” se ve compensada por la destacada actuación de su protagonista y de los numerosos y talentosos actores secundarios: el rookie Erick Scott (Melvin Gregg), la ex asistente de Ray, Sam (Zazie Beetz), el dueño del club David Seton (Kyle MacLachlan), y el viejo entrenador Spence (el mítico Bill Duke).

Es claro el paralelismo que el realizador traza entre la industria del deporte y la del entretenimiento. Steven Soderbergh es un outsider que sabe utilizar las reglas del juego (que impone la industria), para crear un universo propio, escapando de las convenciones que suelen imponerse. De la misma manera, Ray gracias a su conocimiento pormenorizado del negocio y del deporte, podrá transformarse en la figura clave para el levantamiento de la huelga, logrando que la pelota vuelva a rodar.

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