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23/01/2019 13:31

Alfonso Cuarón (México, 28 de noviembre de 1961), que acaba de recibir personalmente cinco de las 10 nominaciones a los Oscars por su película Roma, es un director, guionista y productor de cine mexicano. Es considerado uno de los cineastas mexicanos más prometedores de su generación, junto a otros que han triunfado en Hollywood como Guillermo del Toro o Alejandro González Iñárritu. En 2013 ganó el Premio Oscar a Mejor Director por la película Gravedad. Fue el primer mexicano en llevarse ese galardón.

Roma

(2018)

Alfonso Cuarón nació en la Ciudad de México en 1961. Cuando era pequeño quería ser director o astronauta, pero como no quería entrar al ejército, se decantó por el cine. Recibió su primera cámara a los 12 años, iniciando así su carrera como director ya que grababa todo lo que veía. Era tanta su pasión por el cine, que a veces le decía a su madre que se iba a casa de un amigo y en realidad se iba al cine a ver una película. Su ambición era conocer todos los teatros de su ciudad.

Al terminar la preparatoria, Cuarón decidió estudiar cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica, donde fue rechazado debido a su corta edad. Como su madre no aprobaba sus estudios de cine, decidió estudiar la carrera de Filosofía por las mañanas y por las tardes acudía al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC).

Cuando estudiaba en el CUEC, Cuarón colaboró en el cortometraje Vegance is Mine, de Luis Estrada, pero debido al descontento de varios maestros le expulsaron del recinto. Después de ser expulsado, Alfonso pensó que nunca podría ser director y trabajó en un museo para poder mantener a su familia. Hasta que un día, José Luis García Agraz y Fernando Cámara fueron al museo y le hicieron una oferta a Cuarón para que trabajara como persona cable en La víspera, un trabajo que sería su salvación. Como parte de su aprendizaje como director y guionista, realizó algunos capítulos para la serie de antologías de terror Hora marcada.

Fue en 1991, con la producción Sólo con tu pareja cuando Alfonso Cuarón se catapultó a la fama y no solo como director, sino también como guionista. El mexicano decidió emigrar a Estados Unidos, donde presentó su primera película en inglés: La Princesita (A little princess), la cual se convirtió en una de sus más emblemáticas producciones. Dos años después, trabajó con Gwyneth Paltrow y Ethan Hawke en su versión fílmica de Grandes Esperanzas (Great Expectations), un clásico de Charles Dickens. En 2001, Cuarón regresa a México para filmar Y tu mamá también, siendo un éxito en taquilla que le dio su primera nominación al Oscar como Mejor Guión Original. Fue tal, que Warner lo llamó para dirigir Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Harry Potter and the Prisoner of Azkaban), la tercera parte de la saga más famosa de todos los tiempos. El mexicano fue sugerido por la propia J.K. Rowling para el trabajo de director, ya que a ella le fascinó su película La princesita, adaptación de uno de sus libros favoritos. Cuarón estaba algo inseguro sobre dirigir la película, pero al leer el guión se convenció. No había leído la saga de libros de la escritora. Sin embargo, la J.K. Rowling asegura que Cuarón dirigió la película tan acertadamente que hasta le dieron escalofríos ver la manera en la que se conectó con la historia, ya que incluso agregó, sin tener información privilegiada, pistas de futuros libros.

Según la revista Time Alfonso Cuarón se encuentra entre las 100 figuras más destacadas de la vida pública mundial, colocándolo en la séptima posición de la categoría de "pioneros", siendo uno de los 5 latinoamericanos más influyentes.

Entre otros premios internacionales, El cineasta mexicano ganó dos Oscars con Gravedad (Gravity), mejor película y montaje. Por el mismo film se llevó el BAFTA y el premio del Sindicato de Directores (DGA)

Por primera vez, en Roma, colaboró con una plataforma de streaming, y así destacaba en declaraciones a El Periódico el valor de esta experiencia y la dicotomía entre cine en gran o pequeña pantallas: "El destino final del cine es ser visto en pantallas pequeñas. Hay que resignarse a la realidad: que hay una nueva generación que no está interesada en las salas de cine. Y, a pesar de eso, las películas encuentran su camino. Creo que es fundamental que las salas de cine sigan existiendo, pero no acepto que el debate sea reducido a una lucha entre quienes protegen el cine y quienes ven Netflix. No es eso".

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