Rolando Gallego
23/01/2019 12:33

Con una segunda temporada ya asegurada, y la distribución mundial de Netflix, El método Kominski (The Kominski Method), protagonizada por Michael Douglas, marca un hito más en la llamada “época de oro” de las series, capítulo en el que las estrellas de Hollywood asumen el desafío de volcarse a la televisión para conseguir impulso a sus carreras.

Bajos Instintos

(1992)
7.0

Si bien Douglas dio sus primeros pasos en la TV, con míticos programas como Las Calles de San Francisco (1972-1976), es luego del suceso de Tras la esmeralda perdida (Romancing the stone, 1984) de Robert Zemeckis que se consolida como figura del cine, siguiendo los pasos de su padre Kirk Douglas y encabezando un sinfín de producciones exitosas.

El método Kominski, su retorno a la televisión, desanda los pasos de Sandy Kominski, un veterano actor que ha encontrado en la enseñanza de la profesión la manera de perpetuarse en un oficio en el que nunca ha tenido mucha suerte.

Sandy tiene una hija (Sarah Baker) a la que recientemente ha aceptado como tal, y un entrañable amigo llamado Norman (Alan Arkin) con quien se vinculará aún más tras el fallecimiento de la esposa de éste.

Lo que sigue, durante los ocho episodios de la primera temporada, que ya le valieron dos Globo de Oro que otorga la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, uno para Douglas y otro para el programa, es el derrotero de Kominski por mantenerse vigente, por luchar para seguir adelante con su escuela (pese a los embates que el fisco ha hecho sobre ella), por mantenerse seductor a pesar de la edad, y por reforzar día a día su amistad con Norman.

En cada episodio Douglas no está solo, porque además de Arkin y Baker, y la participación de Nancy Travis como Lisa, una alumna de Sandy, de quien se enamorará perdidamente, o eso creerá, figuras invitadas (amigos de la casa) como Ann Margret Lisa Edelstein. Elliott Gould y Danny DeVito, tendrán participaciones, en algunos casos haciendo de ellos mismos, y en otros representando a personajes claves de cada episodio.

Chuck Lorre, uno de los showrruners más exitosos y efectivos de los últimos tiempos, creador de series populares como The Big Bang Theory, Mom y Two and a half men, entre otras, está tras el show, que además cuenta con la producción del propio Douglas, quienes anunciaron, junto a Netflix la continuidad del programa.

Humor escatológico, algunas situaciones derivadas de problemas asociados a la edad, el fantasma de la próstata, la cercanía con la muerte y el sexo que no termina de concretarse, pero que si se lo hace es con alguna ayuda de “pastilla azul”, marcan el tempo de esta sitcom, que revierte su tristeza, en un sentido nostálgico, potenciándose con gags y punchlines recurrentes, que terminan convirtiéndose en particularidades amistosas para los espectadores y que la hacen entrañable.

En esas recurrencias, es en donde el programa encuentra su punto más interesante, como ese mozo octogenario, que atiende en el bar en el que los amigos abren o cierran episodios, y que le sirve todos los días su whisky y Dr.Pepper a Sandy, una combinación particular, y por la que termina esperando durante un largo rato, porque el mozo, dado su paso cansino y tembloroso, siempre se toma más del tiempo previsto, como Douglas, para volver a la televisión.

Los ocho episodios de la primera temporada de El método Kominski disponibles en Netflix.

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