Rolando Gallego
07/07/2018 23:42

Basada en la novela homónima de la ex periodista de Entertainment Weekly, Gillian Flynn (Perdida), y dirigida por Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club: El club de los desahuciados, Alma salvaje), Sharp Objects llega a la pantalla de HBO con la intención de repetir el suceso de crítica y premios de Big Little Lies y seguir posicionando a la señal con su impronta de historias adultas encabezadas por mujeres fuertes.

Dallas Buyers Club: El club de los desahuciados

(2013)

Protagonizada e impulsada por Amy Adams (La llegada, Animales nocturnos), y con un elenco que cuenta con las sólidas interpretaciones de Patricia Clarkson, Elizabeth Perkins, Matt Craven, y Sophia Lillis, entre otros, la historia de la serie se centra en los misterios tras la desaparición y asesinato de dos jóvenes en un pequeño pueblo.

Camille (Adams) es una reportera venida a menos, en rehabilitación, que regresará al lugar en donde creció para encontrar pistas sobre las sorpresivas muertes. El lugar, ubicado en el sur de Estados Unidos, donde también se desarrollaba otro programa clave de la señal, True Detective, y del que se ha alejado principalmente para tratar de olvidar su pasado, la pone una vez más frente a su familia, por lo que intentará salir ilesa de los embates y reproches que su madre (Clarkson) tiene para hacerle.

Mientras avanza con algunas pistas e índices de la investigación, Camille verá cómo su universo familiar se resentirá por el regreso, pero también por detalles del pasado que comienzan a acecharla y por un presente ambiguo, plagado de personajes en el que nadie es quien realmente dice ser.

Uno de los elementos narrativos más potentes de Sharp Objects es el flashback, utilizado constantemente para hilvanar retazos de la historia de Camille, una historia en la que el dolor sólo es una pequeña parte de aquello que el espectador deberá, activamente, reconstruir.

Entre las dos capas de sentido, y el pasado y el presente, el relato avanza con índices que intentad dar claves para entender por qué la mujer se mueve como se mueve, y, en un punto, la autodestrucción y el autoflagelarse son necesarios para su subsistencia.

A diferencia de Big Little Lies, también dirigida por Vallée, en esta oportunidad el misterio se transforma en el halo de las atmósferas y climas con los que se construye el relato plagado de planos detalles para potenciar ideas.

Si en su predecesora había un trío protagónico fuerte, que llevaba adelante acciones en esa burbuja de bienestar y consumo, aquí la narración va por otro lugar, atravesando un espacio en el que el pasado y la figura de la madre constituirán la clave para comprender el accionar de Camille.

Curiosamente, y a contracorriente de aquellos relatos en los que se construye la imagen heroica y casi justiciera de los periodistas, en esta oportunidad, alcohol mediante, se intenta lograr un verosímil que escapa a cánones preestablecidos sobre la profesión y quienes la llevan adelante.

En ese punto, el posible rechazo hacia Camille, por una cuestión inmediata de empatía, fortalecen un discurso en el que prevalece la necesidad de un espectador activo, atento a detalles y a imágenes que resignifican diálogos mordaces y vívidos entre los personajes, y, sobre todo, entre Camille y su madre.

Visualmente impactante, con una paleta de colores que refuerzan conceptos y personajes, Sharp Objects juega con el género policial y el drama, para sumergirse de lleno en las miserias de una familia, con secretos, y con omisiones, y con una mirada para nada complaciente con el prójimo.

Sharp Objects estrena en HBO el domingo 8 de julio a las 23 horas.

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