Emiliano Basile
13/05/2018 11:17

Cannes Classic homenajea a uno de los films más recordados del gran Stanley Kubrick. Y lo hace con una proyección en 70mm de su opus de ciencia ficción presentado en el 71 Festival de Cannes por Christopher Nolan (Dunkerque, El Origen, Batman: el caballero de la noche). La hija de Satanley, Katharina Kubrick y el productor de sus films Jan Harlan, también asistirán a la proyeccion.

2001: Odisea del espacio

(1968)
7.0

¿Qué se puede decir que aún no se haya dicho de 2001: Odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968)? No mucho, pero repasemos cinco buenos motivos para argumentar porque es un clásico indiscutible de la historia del cine.

Lo primero, está sugerido en su afiche promocional de la época de estreno “la película que elevó a la Ciencia Ficción a la categoría de obra de arte”. La ciencia ficción era un género clase B, de baja categoría y menor presupuesto, de esos que sirven para hacer alegorías un tanto obvias con -en ese momento- el planeta rojo, que era marte y el comunismo con la Unión Soviética a la cabeza. Stanley Kubrick toma la novela de Arthur C. Clarke y hace un film de gran presupuesto, filosófico y existencialista, acorde con el cine arte europeo de la época, rompiendo la matriz a la que estaba encasillado el bastardeado género.

En segundo lugar, crea un montón de técnicas de filmación inexistentes hasta entonces. La cámara suspendida que flota sin gravedad y gira en círculos en la famosa rutina deportiva del astronauta, genera una idea armoniosa del espacio danzando al ritmo de la música clásica. Idea modificada recién por el film Gravedad (Gravity, 2014). Estas técnicas le valieron a Stanley Kubrick la fama de haber filmado el aterrizaje del hombre en la luna al año siguiente, lo que todavía hoy no se sabe a ciencias ciertas. Se dice que fue en un set privado del pentágona con el número 237, el mismo que la habitación en la que ocurren los inexplicables acontecimientos de El resplandor (The Shining, 1980).

A nivel narrativo la película también es conocida por introducir la elipsis temporal más larga de la historia del cine. Va desde la prehistoria con un primate golpeando con un hueso a un animal y arrojándolo al aire hasta fundirse en el cielo en una nave espacial. El montaje poético infiere la herramienta humana desde miles de años antes hasta miles de años después. Todo en un emblemático cambio de escena que fue recuperada hasta por Los simpson.

En cuanto a lo temático ya hablamos de las dudas filosóficas existenciales que plantea la película en un espacio y tiempo (los elementos básicos del lenguaje audiovisual) se funden en la condición evolutiva humana. Aunque también, en menor medida, se plantea la inteligencia artificial, guión y película pensada por Kubrick que terminó filmando luego de su muerte Steven Spielberg. Las letras de HAN, la máquina que controla la nave espacial, son las letras anteriores a las siglas IBM, preanunciando el poder de la computación en el futuro cercano.

Por todo esto y mucho más vale la pena sumergirse en este film una vez más y dejarse transportar a una galaxia lejana que se parece mucho a nuestra realidad. No por nada, en el documental sobre Stanley Kubrick: A Life in Pictures, Woody Allen cuenta haber visto por primera vez 2001: Odisea del espacio y no sentirse sorprendido pero con el interés necesario como para verla por segunda vez. En ese segundo visionado se dio cuenta de estar frente una película muy interesante. Hecho que lo motivó a verla una tercera vez: “Ahí descubrí la magnitud de la obra de Kubrick” comentó el veterano cineasta.

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