Juan Pablo Russo
11/05/2018 01:58

Este jueves 10 de mayo se cumplen 50 años de la llamada "noche de las barricadas", considerada el punto de inflexión de Mayo del 68. Aquella noche se produjo un fuerte enfrentamiento en París entre manifestantes y policía que dejó cientos de heridos. El cine también se sintió atraído por ese momento histórico como ningún otro lenguaje. Inmortalizó las protesta como espectador ajeno, pero también participó con los ideales para realizar películas comprometidas en la forma y en el contenido que reivindican la vena política de la rebelión, difuminada como una imagen de explosión de rabia juvenil.

Los soñadores

(2003)

Los cinéfilos eran una auténtica legión en el París de 1968 agrupados en torno a la Cinemateca, al frente de la cual se encontraba encontraba un hombre que había enseñado a ver cine a toda una generación y que se había convertido en un padre cultural para muchos directores de la Nouvelle Vague: Henri Langlois. Por eso el 9 de febrero de 1968 una noticia sacudió el mundo cultural parisino: Langlois había sido cesado en su puesto por el ministro de cultura André Malraux.

Los cinéfilos de París, con François Truffaut a la cabeza no tardaron en movilizarse ante aquella destitución. Una movilización orquestada desde la redacción de la revista Cahiers du Cinéma. El 14 de febrero una manifestación de más de 3000 aficionados al cine tomó el Trocadero parisino. La carga policial fue contundente. Herido, Truffaut tuvo que ser atendido en un portal; Bertrand Tavernier terminó también con el rostro ensangrentado y Jean-Luc Godard, que fue el único que pudo cruzar el cordón policial, deambuló desorientado después de perder los anteojos. La destitución de Langlois se convirtió pronto en un caso político. Un símbolo en contra del inmovilismo del gobierno de Charles De Gaulle. Faltaban semanas aún para el mayo del 68, pero muchos historiadores consideran el caso de Langlois como un ensayo de lo que ocurriría después.

El cine fue protagonista de Mayo del 68 con películas como Loin du Vietnam, filmada por un colectivo de cineastas en 1967, entre los que se encontraban Jean-Luc Godard, Chris Marker, Alain Resnais o Joris Ivens. planteando el cine como actividad colectiva sobre el tema de protesta contra la intervención militar en Vietnam; Grands soirs et petits matins, de William Klein, en donde se muestra la atmósfera de los debates públicos en el Barrio Latino, centro principal de las protestas; u Oser lutter, oser vaincre, en la que Jean-Pierre Thorn trata la dureza del combate obrero y militante contra la vuelta al trabajo.

Además, ese mismo grupo de cineastas se reunió para boicotear uno de los más prestigiosos festivales de cine del mundo, Cannes. Era 1968 y Alain Resnais, Jean-Luc Godard, Louis Malle, y François Truffaut, entre muchos otros, aparecieron en un video declarando sus postulados en contra de que el festival continúe.


Pero también el cine fue un espejo del mismo. Por eso a través de sus imágenes se pueden reconstruir aquellos sucesos. Películas como  Los soñadores de Bernardo Bertolucci; Milou en mai de Louis Malle; Los amantes regulares de Philippe Garrel; Après mai de Olivier Assayas; Morir a los 30 años de Romain Goupil; En el intenso ahora, de João Moreira Salles, o Nés en 68 de Olivier Ducastel y Jacques Martineau, también constituyen la memoria fílmica de una revolución singular.

Morir a los 30 años (Mourir à 30 ans, 1982), de Romain Goupil. A través del retrato emotivo de su amigo Michel Recanati, que se suicidó en 1978, el realizador francés Romain Goupil cuenta la historia de una generación marcada por el compromiso político y la militancia. Un film para comprender el post ’68, los fundamentos intelectuales y sus consecuencias estéticas.

Los soñadores (The Dreamers, 2003), de Bernardo Bertolucci: Ambientada en el contexto del mayo francés, un joven norteamericano estudiante en París, conoce a dos hermanos franceses e inicia una relación particular con ellos que se desarrolla en medio de cine y discusiones sociales y políticas. Los soñadores está basada en el libro de Gilbert Adair, 'The Holy Innocents'.

Milou en mai (1990), de Louis Malle, una mezcla entre drama familiar y película con tintes sociales. La mamá de Milou fallece y el evento de su funeral se ve alterado por las manifestaciones de Mayo del 68 lo que ocasiona encuentros complicados entre los diferentes miembros de la familia. Es una mirada muy íntima a la forma en la que la revolución cambió las vidas de los franceses.

Los amantes regulares (Les amants réguliers, 2005), de Philippe Garrel. Una historia de amor comienza a formarse desde los nichos en donde también la revolución crece. Un joven poeta y una escultora se conocen en uno de las tertulias parisinas y su relación es un espejo de los ideales y frustraciones del mayo francés.

Nés en 68 (2008), de Olivier Ducastel y Jacques Martineau. Una historia donde la protagonista es la búsqueda del amor libre, uno de los ideales que promovió las protestas juveniles en varias regiones de Francia durante ese agitado 1968. Nés en 68, es una película con temática LGBTI, que pone sobre la mesa las contradicciones de la sociedad europea de entonces.

Après mai (2012), de Olivier Assayas. A diferencia de las películas anteriores Après mai, como lo indica su nombre es una historia desarrollada en París de los años posteriores a la revolución. Gilles, el protagonista, es un joven pintor con intenciones de convertirse en cineasta que se encuentra inmerso en la desazón de una época que quiso serlo todo, pero cuya revolución se quedó en el pasado sin muchos resultados evidentes. Gilles y su juventud es el espejo de ese 68 que se convirtió en un año de transición.

En el intenso ahora (No intenso agora, 2017), de João Moreira Salles. Realizada tras el descubrimiento de un metraje amateur rodado en China en 1966, durante la primera y más radical fase de la Revolución Cultural, No intenso agora habla de la naturaleza fugaz de los momentos de gran intensidad. Las secuencias de China se disponen junto a imágenes de archivo de los acontecimientos de 1968 en Francia, Checoslovaquia y, en menor medida, Brasil. Siguiendo la tradición del film-ensayo, sirven para investigar cómo la gente que tomó parte en esos acontecimientos siguió adelante después de que las pasiones se enfriasen. El material, de archivo en su totalidad, no solo revela el estado de ánimo de quienes aparecen filmados –alegría, encanto, miedo, decepción, desaliento- sino que también arroja luz sobre la relación entre un documento y su contexto político. ¿Qué puede decirse de París, Praga, Río de Janeiro o Beijing al mirar las imágenes de esa época? ¿Por qué cada una de esas ciudades produjo un tipo concreto de documento?

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