Juan Pablo Russo
18/03/2018 14:26

Había muchas expectativas con Edha (2018), la primera serie realizada por Netflix en Argentina. Un cineasta experimentado por detrás como Daniel Burman, un multielenco de estrellas y una producción poca veces vista en estos lados del mundo. Pero las expectativas solo fueron eso y lo de Edha, estrenada el viernes 16 de marzo en la plataforma de streaming, resultó una vergüenza nacional. Un culebrón barato, mal actuado, con un guion acartonado que rebosa de clisés y una dirección que remite a lo peor del cine argentino de los años 80. ¿Es Edha la peor serie argentina de todos los tiempos?

El rey del Once

(2016)

Daniel Burman, director de algunas películas interesantes del cine argentino como El abrazo partido (2004), Derecho de familia (2006) o la reciente El rey del Once (2016), ya había debutado en el mundo de las series con la también fallida Supermax (y que pasó totalmente desapercibida por la Televisión Pública Argentina). Ahora prueba suerte con una trama que vira entre el policial y el drama romántico ambientada en el mundo de la moda. Juana Viale (dotada de una belleza y elegancia sin igual pero totalmente inexpresiva y  monocorde) es la dueña y diseñadora de una de las marcas top del país. El español Andrés Velencoso (con un acento impostado poco creíble), el hermano del capataz de un taller clandestino vinculado a la marca que murió durante un incendio. Cómo en la más clásica y predecible telenovela será la venganza el motor de una historia forzada entre chica rica y chico pobre donde la química no existe y por ende la credibilidad tampoco.

En Edha todo es tan obvio y berreta que más que una serie de Netflix parece una típica telenovela ochentosa del ex canal de "La Palomita" que manejaba el zar Alejandro Romay. Burman contó con recursos económicos, un elenco de secundarios de primera línea (Julieta Zylberberg, Antonio Birabent, Pablo Echarri, Daniel Hendler,Inés Estévez, Julieta Cardinali, Ana Celentano) desaprovechado al máximo, recitando parlamentos chatos y muchas veces ilógicos, algunos, y otros casi sin líneas de diálogo que aparecen como relleno. Los únicos airosos son Sofía Gala Castiglione (que demuestra una vez más que puede hacer cualquier papel por más acartonado que sea) y Osmar Núñez, un actor que le encuentra matices a un personaje que no los tiene.

Más allá de las tomas aéreas, de algunas escenas superproducidas (en contraposición a otras que son de una berretada poco frecuente), los nombres técnicos por detrás y los actorales por delante, lo de Edha es un bochorno que nos hace quedar mal en el mundo, sobre todo luego de productos nacionales recientes como Historia de un clan, El marginal, El jardín de bronce, Un gallo para esculapio o Sandro de América. Con exponentes iberoamericanos como la colombiana Narcos, la española Las chicas del cable e incluso hasta la mexicana Club de cuervos, que Argentina haya debutado en Netflix con Edha, nos pone varios pasos atrás del resto del mundo. Una verdadera vergüenza nacional.

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