Juan Pablo Russo
20/01/2018 16:56

Presentada mundialmente en la edición del año 1997 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, la ópera prima de Israel Adrián Caetano y Bruno Stagnaro, que se estrenó comercialmente el 15 de enero de 1998, no solo llamó la atención inmediata de la crítica, sino también la del público, ante la ruptura de cierta impostura que dominaba al cine nacional. Punta de lanza del llamado Nuevo Cine Argentino (NCA), se convirtió en la película emblema de una manera de entender y hacer cine, despegándose de un formato que necesitaba urgente una renovación.

Pizza, birra, faso

(1998)
4.0

El ruido provocado por la primera película de Israel Adrián Caetano y Bruno Stagnaro todavía resuena. Pizza, birra, faso tomó por asalto al cine argentino con un elenco de desconocidos, dos directores noveles, y escasos recursos de producción. La historia del Cordobés, Pablo, Sandra, Frula y Megabón renovó la forma de contar historias sintonizando, desde elinicio, con las nuevas formas de escucharlas, y abrió sorpresivamente la puerta para una nueva generación de cineastas.

Ambos directores se conocieron mientras filmaban Historias Breves (1995). Allí estaba Guarisove, de Stagnaro y Cuesta abajo, de Caetano. Los unieron una pizza y una birra, cuentan ellos, cuando estaban en un bar del centro y se les ocurrió apurar los detalles de un guion conjunto para competir en un concurso convocado por el INCAA. En apenas dos semanas escribieron Pizza, birra, faso, que filmaron con escasos 400 mil pesos.

“El proceso de escritura del guion para Pizza, birra, faso comenzó en un viaje al Chaco, donde yo estaba haciendo un documental sobre el Chagas, en que un tipo me cuenta la anécdota de cómo le habían robado en Capital, camino a Aeroparque. En la situación de robo que relataba, con diálogos y todo, unos chicos entraban al taxi y lo agarraban. Yo en ese momento estaba con un grabadorcito y lo registré, y toda la primera parte de la película es exactamente eso", contó Stagnaro, en una entrevista realizada para Canal Encuentro en 2013.

Pizza, birra, faso se centra en el Cordobés que vive con sus tres amigos y su mujer embarazada, Sandra, en la misma casa. Esta banda de adolescentes marginales pulula por Buenos Aires viviendo del robo pero siempre dependen de alguien que los emplea y les quita la mayor parte del botín. La filosofía de vida del Cordobés y los suyos parece ser que mientras no falten la pizza, cerveza y cigarrillos, todo es soportable.

“Partimos de esa situación, que nos pareció novedosa para lo que era la narrativa en ese momento, y decidimos desarrollar el punto de vista de los ladrones como si fuese un trabajo, obviamente uno particular porque implicaba esa situación injusta de violencia para un tercero. Pero en relación al análisis sociológico, si soy sincero, en el inicio no nos preocupaba para nada, queríamos hacer una película, y teníamos esa historia inicial, la historia de estos chicos", agregó.

Estos chicos a los que se refiere Stagnaro eran personificados por un grupo de actores novatos como Héctor Anglada, Jorge Sesán, Adrián Yospe, Daniel Di Biase, Pamela Jordán, Walter Díaz, junto a otros más experimentados como Martín Adjemián o Tony Lestingi.

"Después empatizamos con ellos, esa fue una decisión política, tal vez la única que tomamos, y nos dedicamos a desarrollar los personajes intentando que fueran lo más humanos que podíamos construir, personajes con claroscuros, para que no fuera una lectura paternalista de la pobreza, pero tampoco una lectura descarnada, donde los personajes son malísimos”, explicaba el director de Un gallo para Esculapio.

Esto lo filmamos en junio-julio del ’96, con excepción de la escena del Obelisco, y uno no es que está parado mirando el momento histórico, estás como parado viendo lo que tenés alrededor. Y en ese entonces, un poco por nuestra edad y también por cierto espíritu callejero que teníamos en ese momento en particular, y también por tener mucho tiempo disponible, estábamos mucho en la calle. Creo que de alguna manera eso se impregnaba en lo que hicimos. En ese momento hacer una escena sobre una cola de desocupados era una posibilidad; no es que estábamos queriendo denunciar eso, era uno de los escenarios posibles. Son cosas que las ves en perspectiva y te dan como signos históricos, y son hechos cotidianos”, decía para finalizar.

Para recordarla, o verla por primera vez Pizza, birra, faso se puede disfrutar por streaming en CINE.AR Play, la plataforma de video a demanda desarrollada por el INCAA y ARSAT.

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