Juan Pablo Russo
23/12/2017 18:37

Dream Boat (2017), del realizador alemán Tristan Ferland Milewski, que se estrenó en la 67 Berlinale y ahora se puede ver por Netflix, muestra los claroscuros de una comunidad que en la retórica del activismo aboga por el amor y el respeto, mientras que tras bambalinas suele ser frívola, despectiva y hasta cruel.

Dream Boat

(2017)

Una vez al año, el Dream Boat se hace a la mar en un crucero exclusivamente gay. Lejos de sus familias y las restricciones políticas, cinco hombres se embarcan durante siete días de sol, amor, sueños y libertad. Sin falsos pudores, el documental muestra el éxtasis y la euforia así como la decepción y el hastío, lejos del clisé de placer homoerótico que supone un crucero gay.

Milewsky conduce al espectador por la historia de cinco personajes; cinco historias, cinco perspectivas de la aventura en el océano. Dipankar, un chico de estatura mediana robusto y muy poco atractivo. Marek, un polaco de ensueño con expectativas demasiado ingenuas con respecto al crucero. Ramzi, un palestino que encontró en Bélgica el amor y la libertad. Martín un fotógrafo con VIH que vive su sexualidad sin tapujos ni remordimientos y por último, Phillipe, un francés de edad madura que no ve a la silla de ruedas que le ayuda a desplazarse como un impedimento.

Lejos de ser un comercial de lo fabulosa que puede ser la vida sexual en un crucero gay, Dream Boat prefiere tomar por caminos agridulces y mostrar que la realidad no es un comercial.

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