Rolando Gallego
12/11/2017 11:40

El recientemente editado Jonas Mekas, Cuaderno de los sesenta. Escritos 1958-2010, propone un viaje hacia una era en la que las posibilidades cinematográficas eran mucho más que decisiones industriales, y en donde el cineasta y crítico lituano se convirtió en una de las figuras claves para comprender qué estaba pasando por ese entonces, además de preparar un espacio creativo único.

La mirada lúcida y acertada de Mekas permitió un acercamiento a la realización cinematográfica distinta, en donde el empoderamiento y la necesidad de hacer cine iban de la mano de la pasión, clave para sortear obstáculos, crear y, principalmente, avanzar en la experimentación, clave para pel.

De hecho Mekas se convirtió rápidamente en uno de los directores que más experimentó con el cine, desde la legendaria The Brig (1964) replicada luego en algunos lugares del mundo como obra teatral, hasta sus intuitivos escritos e intercambios con pensadores, realizadores y escritores, su obra fue enriqueciéndose hasta el punto que hoy pueden seguirse sus pensamientos e ideales en éste volumen de lectura imprescindible.

El libro reúne escritos posteriores a Ningún lugar a donde ir, aquella reflexiva propuesta que compilaba sus duras memorias tras salir al exilio de su Lituania natal para llegar en 1949 a lo que él consideraba, en ese entonces, la ciudad que iba a cumplirle todos sus sueños, Nueva York.

El contraste entre uno y otro es notorio, pero ambos dialogan entre sí, porque mientras la melancolía y la tristeza envuelve a Ningún lugar… la luz, la ebullición creativa, el intercambio con personalidades como Susan Sontag, John Lennon y Yoko Ono, Pier Paolo Pasolini, Peter Kubelka, Michael Snow, entre otros, posibilitan un acercamiento, parcial, claro, a su lúdica y expresiva realidad.

La vanguardia comienza a desfilar en palabras, las palabras configuran textos de una profundidad notable, y en ese desandar una época se va conformando una realidad ineludible, la de las posibilidades infinitas, desde donde comenzó a crear no solo míticas publicaciones críticas como Film Culture, el archivo Anthology Film Archives, o la cooperativa The Film Makers, sino a repensar el soporte más allá de sus límites.

En cada uno de los artículos reproducidos, además, podemos visualizar el mapa conceptual con el cual el director imagina al cine, sí, imagina y no imaginó, porque sigue rodando, principalmente sus “película-diario”, un lugar plagado de pulsiones, pero también de ideas concretas en donde el realizador y la película no son entes aislados, al contrario, son espacios que terminan de completarse con el espectador.

“El peligro de darle demasiada importancia a la palabra nuevo es, por supuesto, que lleva a los críticos a decir, luego de analizar todo un conjunto de trabajos, que algo NO es nuevo; esperan que algo nuevo sea totalmente nuevo, un animal de otra naturaleza, lo cual no es posible porque proviene de las mismas raíces”, dice en uno de los textos, todo un manifiesto sobre la innovación, a pesar que él ha creado experiencias nuevas siempre, hasta la actualidad, en donde sigue vigente a través de muestras alrededor del mundo, con 95 años, y su pasión por el cine aún intacta.

Jonas Mekas, Cuaderno de los sesenta. Escritos 1958-2010, 446 páginas. Caja Negra Editora.

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